«Los mineros somos muy sensibles»

«Los mineros somos muy sensibles»

El extrabajador del pozo Sotón Tino Begega ha pedido matrimonio a su novia, Susana Lombardía, en una visita a la explotación minera

EVA MAYORDOMOGijón

El Pozo Sotón, en su tercer día albergando visitas del público, se convierte en el decorado natural de una petición de mano de un minero a su futura mujer, adaptada a la realidad de la mina: No hubo anillo ni se hincó rodilla, pero sí lágrimas de emoción

Sabía que le esperaba una sorpresa. Y llegó a creer que se la llevaba de paseo en helicóptero. Pero acabó en el extremo opuesto: a 700 metros de profundidad rodeada de un coro improvisado de seis mineros cantando "Mineru lo quiero, madre" y con su ya futuro marido incapaz de pronunciar la petición de mano, a causa de la fuerte emoción."No puedo, no puedo", le dijo Tino Begega, el novio, entre lagrimones, y le entregó un ramo de flores. De los nervios, no hincó rodilla en el negro suelo, pero no hizo falta más: la escena estaba clara. Susana Lombardía asintió. Era ya una mujer prometida. Y todo había tenido lugar en la décima planta del Pozo Sotón (San Martín del Rey Aurelio), que acaba de estrenarse ofreciendo visitas debido a su categoría de Bien de Interés Cultural (BIC).

25 años como vigilante

Tino, de 58 años, ya jubilado, trabajó durante 25 años en esta mina asturiana, calificada por Teresa Mallada, presidenta de HUNOSA, como "auténtica catedral del carbón" en su estreno como explotación abierta a los visitantes. Su puesto fue el de vigilante, un rol que en una cuadrilla de mineros se ocupa de velar por todos los integrantes. Sin embargo, Susana, luarquina, psicóloga de formación y educadora de profesión, no conocía la realidad de una mina. "De hecho cuando supe que íbamos a bajar tuve un poco de miedo pero al final fue todo bien, ellos te explican todo", aseguró. "Quería que viera esto, que lo conozca", apuntaba el novio una vez fuera de la jaula. Un momento que se produjo a la una de la tarde bajo un sol radiante y con gran expectación mediática. Se besaron ante las cámaras y un pasillo formado por los compañeros de la mina aplaudiendo. Todos reconocieron haber echado la lágrima en la décima galería. "Enséñanos el anillo" fue una de las peticiones televisivas, pero no pudo ser. "Por seguridad no se pueden meter anillos en el pozo", explicó la novia. Por eso, el ramo de flores. "Esto empezó siendo una boda pequeña y al final, vamos a tener banquete. Y ahora, esto", comentaba.

Y es que Tino, natural de la zona, y Susana, viven en Oviedo, y la boda ya estaba prevista para este viernes en la capital del Principado. "Lo habíamos hablado. Pero como yo decía, a mí nadie me lo pidió", explicó Susana. Bromeaban con que no había habido una petición de mano formal. Así que en cuanto Tino tuvo conocimiento de que se podía bajar al pozo donde trabajó toda su vida, no lo dudó y pidió permiso. Con él bajaron los seis mineros-guías que acompañarán a todos los visitantes (Francisco Cabal, Pedro Sánchez, Lucas Fernández, José Ángel Huergo, Rogelio Megido y Luis Pedro Jurado) además de Javier Grelas a cargo de las fotografías de interiores y otros dos externos, Sandra Majano y Enrique Blanco.

"Para que se vea que los mineros somos muy sensibles", comentaron entre los compañeros del Pozo Sotón. "Tenemos nuestro corazoncito", abundaron. Entre tanta emoción, también hubo lugar para algunas bromas y especulaciones. "Éste de aquí, -señalando al más joven- en cuanto tenga moza hace lo mismo, con boda en la mina y todo", señalaron. "En cuanto encuentre a la media naranja, no lo dudes", afirmó el interesado. Para que luego digan que ya no quedan románticos.