Casa Casimiro resurge de sus cenizas en Pajares

El edificio que acoge Casa Casimiro, completamente rehabilitado. /
El edificio que acoge Casa Casimiro, completamente rehabilitado.

Los hermanos Leticia y Pelayo Fernández reabrirán el local en marzo, cerrado dos años tras un incendio que destrozó el inmueble

A. FUENTEPUERTO DE PAJARES

Hace casi dos años las llamas calcinaban Casa Casimiro, uno de los establecimientos hosteleros más emblemáticos para quienes transitan por el puerto de Pajares, la carretera nacional 630 que comunica Asturias con la Meseta. Conocido como 'El Manazas', el local ha sufrido desde entonces otras peripecias en su camino hacia su recuperación: temporales que atrasaban las obras de reconstrucción del inmueble y hasta una explosión eléctrica que provocó dos heridos, dos trabajadores encargados de las obras.

Ahora, cuenta Daniel González, de la empresa Raydan, «ya se ha culminado la rehabilitación del inmueble» y la intención es reabrir las puertas al público el próximo mes de marzo. Así lo confirma Pelayo Fernández, nieto de Casimiro, que da nombre al local. «Lo hemos cogido mi hermana, Leticia, y yo, y nuestra intención es mantener la esencia original del local que es ya todo un icono para quienes transitan por este puerto». Los operarios de Raydan están ultimando la limpieza de los restos de la obra principal y todavía queda algún remate para adecuar el local, como la colocación de puertas y algún trabajo de fontanería. «Vamos a instalar ya el mobiliario y abrir en cuanto podamos», dicen estos jóvenes que residen en el pueblo de Pajares, a escasos kilómetros del alto donde está el bar.

Platos contundentes

La intención de estos hermanos es mantener la esencia que hizo famoso al 'Manazas'. «Si le digo la verdad, no sé de dónde le viene ese sobrenombre al bar», que suma cien años de historia. Pelayo Fernández avanza que se ofrecerán los contundentes platos de la zona, como los cocidos, y una amplia variedad de embutidos. «Queremos otra vez coches y motos parados a la puerta del local», dice. Aseguran estar ilusionados y con un poco de vértigo ante esta «nueva aventura laboral y empresarial», pero esperan que el nombre de Casimiro mantenga la clientela que siempre tuvo el bar-restaurante. «La verdad es que nos animamos porque consideramos que puede ser una buena salida laboral, el autoempleo, ya que por aquí, en esta zona, no hay muchas oportunidades de trabajo».

El local luce ahora tal y como se encontraba antes de que las llamas consumieran el inmueble por completo. «Ha sido todo un reto para nosotros», afirmaba Daniel González sobre este proyecto de rehabilitación.