La agrupación vecinal mierense denuncia un «brutal» aumento del IBI

Arsenio Díaz Marentes y Raúl Jovino López. / JUAN CARLOS ROMÁN
Arsenio Díaz Marentes y Raúl Jovino López. / JUAN CARLOS ROMÁN

El colectivo reclama una nueva revisión catastral en el concejo, ya que ha detectado que hubo «muchos errores de valoración» en la de 2014

ALEJANDRO FUENTE MIERES.

La agrupación vecinal de Mieres lleva analizando el impacto de la subida del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) en el concejo desde el cobro del recibo en 2017, que fue en el mes de noviembre. «Ha sido arduo el trabajo de campo para recopilar información y certificar las cifras y que ha dado como resultado este informe», decía el responsable del colectivo, Arsenio Díaz Marentes. Se trata de un documento de seis páginas en total con el que se quiere denunciar «los errores que se cometieron en la última valoración catastral colectiva de carácter general» y que han acarreado una clara consecuencia: «Incrementos brutales del recibo del IBI que llegan hasta el 500% en algunos casos», aseguraba con los papeles en la mano.

¿Cuál es la solución que propone? «Que el Ayuntamiento reclame y favorezca una nueva revisión poniéndose en contacto con el Catastro, con información y asesoramiento al propietario, para que el valor de su vivienda sea el correcto». Otro mecanismo que se puede aplicar son bonificaciones municipales en la cuota que hay que pagar, subraya el colectivo.

La agrupación -que aglutina a unas setentas asociaciones vecinales- es consciente de que es complicado lograr que se lleve a cabo esta revisión catastral. «Pero no es imposible, solo hace falta voluntad para hacerlo y corregir todos los errores cometidos en el proceso de 2014, año en el que se hizo la última actualización». Díaz Marentes señala, de hecho, que hay otros municipios de la comarca, como Lena, que ya se plantean este tipo de medidas para que se valore de forma correcta los inmuebles.

¿Qué se hizo mal en 2014? «No hubo información ni asesoramiento a los propietarios», aseguraba ayer Díaz Marentes. Señala que todo fueron complicaciones desde el principio. «El Catastro hizo un trabajo de campo, sacando fotos de los edificios, para determinar la nueva valoración de los mismos para que sean base de cálculo del IBI, pero muchas veces eran estimaciones y se desconocían las realidades de las viviendas. Por eso se remitió la información previa al usuario para que éste determinase si era correcta o presentaba alegaciones a lo remitido».

Y es ahí donde radica el problema: «A casa llegaba un aviso, pero no la documentación que había que consultar, ya que ésta solo se podía obtener de forma telemática. Para una persona de más de sesenta o de setenta años esto supone una grave dificultad». Pero hay más, ya que se cree que, de forma generalizada, las valoraciones contenían errores que podían hasta duplicar el valor catastral de la vivienda. «Los casos en los que la gente alegó, que consideramos que fueron escasos, el Catastro les dio la razón. Si la mayoría no lo hizo, cuenta con un valor que puede no sea el adecuado».

El estudio, a la Corporación

La agrupación vecinal tiene previsto hacer entrega de su estudio la próxima semana al equipo de gobierno local (IU) y al resto de grupos que forman parte de la Corporación. «Sabemos que es difícil propiciar una rebaja del IBI cuando supone casi el 20% del montante de ingresos del Ayuntamiento para confeccionar el presupuesto». Y es que representan 6,8 millones de euros en una cuenta de 34 millones.

También señala que se ha detectado que los mayores incrementos del IBI «se producen en el ámbito rural, donde no reciben los mismos servicios que en la zona urbana. Se trata de un problema que hay que corregir».

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