«En La Cortina, hay un antes y un después del argayo»

Las grandes rocas que destruyeron esa parte de La Cortina. / PARDO
Las grandes rocas que destruyeron esa parte de La Cortina. / PARDO

Los vecinos creen que «costará volver a la normalidad» porque los trabajos «serán lentos, largos y complejos» | Confían en que la colaboración entre las administraciones pueda desembocar en que la limpieza comience «en el menor tiempo posible»

MARTA VARELA LA CORTINA (LENA).

Es imposible vivir o ir al pueblo lenense de La Cortina sin toparse con los destrozos que ha causado el argayo que el pasado martes asoló cuatro casas y dejó piedras de grandes dimensiones en las calles. Ese día cambió la vida de los habitantes de La Cortina que ahora esperan «actuaciones urgentes» para poder recuperar la normalidad en el pueblo lenense.

No hubo daños personales y esa parece ser la única buena noticia hasta el momento. Aunque cabe resaltar que si uno de los atractivos del pueblo era su gente, desde que han tenido que afrontar esta desgracia de la naturaleza sus vecinos están aún más unidos y se apoyan los unos en los otros esperando a «que llegue una solución».

Vecinos y visitantes comentaron ayer que «en La Cortina, hay un antes y un después del argayo». Creen que los trabajos para recuperar la imagen antigua del pueblo «serán lentos, largos y complejos». Por este motivo, reclaman a las administraciones, regional y municipal, que «en la medida de lo posible, acorten los plazos para que se puedan iniciar las obras de recuperación del pueblo y que podamos volver a la normalidad, olvidando pronto este contratiempo». Es la opinión de la empresa Alojamientos Valle del Huerna, que perdió uno de sus establecimientos rurales, la casa 'La Tilar', que quedó destruida por el paso de las piedras y la tierra que se desprendieron de la ladera. Junto a estos empresarios, otras tres familias perdieron sus casas. «Necesitan ayuda», comentó uno de los residentes.

El Ayuntamiento ultima la licitación para retirar las piedras y los lodos desprendidos

Mientras mantienen la esperanza de recuperar sus vidas, confían en que hoy comience a haber movimiento y que lleguen los técnicos al pueblo para evaluar el estado de la montaña, antes de comenzar con los trabajos. Este fin de semana, el vacío se ha apoderado de La Cortina, un pueblo que durante los fines de semana duplica su población y se llena de visitantes. En esta ocasión, muchos optaron por no acudir o hacerlo tan solo durante unas horas porque, según comentaron los residentes, «no saben si les permiten entrar en casa y si el paso por el pueblo está restringido».

Los vecinos también se encuentran preocupados por las lluvias ya que temen que el agua pueda arrastrar nuevos desprendimientos en la montaña. En especial, las miradas se posan en una grieta que se divisa en la parte derecha de la montaña y que ha centrado muchas de las conversaciones sobre el argayo.

Otra de las conversaciones se centra en cómo podrán acceder las máquinas hasta la zona del argayo dadas las reducidas dimensiones de las calles de La Cortina, que parecen demasiado estrechas para acoger vehículos de gran tamaño. Y es que alguna piedra de las que ha caído mide hasta 17 metros de altura y su peso puede superar las cien toneladas de peso, según los contratistas que ya estuvieron en La Cortina este fin de semana.

El Ayuntamiento de Lena está ultimando el proceso de licitación de los trabajos para retirar las piedras y el lodo que se desprendieron de la montaña el pasado martes. El objetivo es que se acometan en el menor tiempo posible. De esta forma, se procederá también a asegurar la ladera de La Cortina.