Aumenta la tensión en La Joécara por la mala convivencia

Concurrida reunión vecinal en La Joécara, Sama, en junio. / J. C. ROMÁN
Concurrida reunión vecinal en La Joécara, Sama, en junio. / J. C. ROMÁN

Algunos vecinos se quejan de que «no podemos abrir las ventanas por el ruido y las cosas que nos tiran»

MARTA VARELA LANGREO.

Nulos avances para lograr mejorar la convivencia en el barrio de La Joécara. Este distrito langreano de Sama continúa siendo «un lugar donde vivir se ha convertido en una experiencia aterradora», tal y como reconocen los vecinos.

Un clan familiar que adquirió tres viviendas en el barrio lleva más de cuatro años haciendo «el día a día insufrible» al resto de los vecinos, aseguran. Pusieron la situación en conocimiento de las autoridades locales en repetidas ocasiones. Recurrieron tanto a la administración municipal como a las fuerzas de seguridad. Pero nada. No ha habido ningún avance en todo el verano. Los vecinos organizaron una reunión el pasado mes de junio para buscar soluciones. Al término, una vecina fue agredida por un miembro de la familia conflictiva y tuvieron que intervenir las fuerzas del orden.

El Consistorio convocó entonces una reunión de la Junta de Seguridad, con Delegación de Gobierno, para impulsar un plan de coordinación. Se incrementó la presencia policial en el barrio y se retiraron las ayudas sociales a las personas incívicas -siempre que no repercutan a menores de edad-. Además, se animó a los vecinos a que denunciasen situaciones que entorpezcan la convivencia. Todo ello sin éxito.

Estas medidas que deberían devolver «un poco de tranquilidad al barrio», según los vecinos, «no han dado el resultado esperado». Los problemas persisten a diario. Así durante todo el verano, pero los vecinos se quejan de que «esta familia siguen siendo los dueños de la calle, con el calor salen fuera a cantar, gritan, discuten y nosotros en casa, sin poder abrir ni las ventanas». Algunos incluso afirman que «si abres la ventana te puede entrar desde un papel, a una cáscara de plátano, ya no sabemos qué hacer».

Desde el Ayuntamiento se comprometieron con los vecinos a que concluida la temporada estival analizarían los resultados. «Todos esperábamos que hubiese alguna mejora pero han sido casi imperceptibles», indicaron ayer. Ahora, los responsables municipales y las fuerzas de seguridad volverán a reunirse para restablecer la convivencia en un barrio donde una gran parte de los vecinos «vivimos incómodos», comentaron.

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