«No avisamos a la Policía porque creímos que ya sabían lo del tiroteo»

Los acusados de encubrimiento, durante la sesión del juicio en Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN
Los acusados de encubrimiento, durante la sesión del juicio en Langreo. / JUAN CARLOS ROMÁN

Los dueños y la camarera del pub de La Felguera donde se produjo el ataque aseguran que colaboraron y contradicen la versión de los agentes

MARTA VARELA LANGREO.

Ni la camarera, ni los dos hermanos dueños del pub felguerino en el que el 9 de julio de 2017 se produjo un tiroteo vieron nada del mismo. Los tres comparecieron ayer en el Juzgado de lo Penal de Langreo acusados por la Fiscalía de un presunto delito de encubrimiento. Pide un año de prisión, aunque sus defensas solicitaron la libre absolución al entender que no trataron de encubrirlo y que colaboraron con los agentes de la policía nacional.

En el transcurso del juicio se pusieron de manifiesto dos versiones opuestas. La de los acusados, que aseguraron que «no avisamos a la Policía porque creímos que ya lo sabían. Cuando llegaron los agentes colaboramos en todo momento, les dimos hasta el cubo de la basura», aseguraron J. P. R. y J. F. R., hermanos y propietarios del establecimiento, así como su camarera, E. R.

Sin embargo, los agentes de Policía Nacional que se personaron en el establecimiento una vez sucedidos los hechos apuntaron que «los tres negaron que hubiese habido una pelea dentro del bar, contestaban a nuestras preguntas con evasivas hasta que vimos los impactos de bala y les pedimos la basura donde había pruebas de la pelea. Entonces comenzaron a colaborar».

Los policías localizaron «en el cubo de la basura dos calcetines ensangrentados, «que pudo usar el agresor para utilizar la pistola en un intento de no dejar huellas, así como un «palo de grandes dimensiones partido en dos y con restos de sangre de la víctima», que se calcula utilizaron para pegarle en un primer momento.

Además, no se han recuperado algunos de los casquillos de las al menos seis balas disparadas. Si bien, J. P. R. entregó a los agentes una bala sin detonar que, les dijo, «me la entregó un cliente que la encontró en la calle, pero no puedo identificarlo». Los policías sí se percataron de la presencia de sangre en el suelo, aunque no se descarta que hayan limpiado el local antes de su llegada porque no había ni vasos, ni nada roto por el suelo.

«No limpié nada»

Tampoco pudieron identificar a nadie, salvo a la víctima, el otro hermano que estaba en el local durante el tiroteo que testificó «estaba en una sala y solo sentí los disparos, llamé a mi hermano y me quedé bloqueado y no logré salir de detrás de la barra, no vi nada ni limpie nada». La camarera declaró que «estaba en el baño, oí un ruido y pensé que eran petardos. Entonces salí y me dijeron que eran disparos y me volví a meter». Cuando salió «me puse detrás de la barra a limpiar porque estaba muy nerviosa».

Minutos después llegaron los agentes de la Policía Nacional guiados por la víctima que tuvo que ser hospitalizada con tres balazos en sus piernas y varios golpes. A su llegada se encontraron el bar con clientes dentro, sin restos de la pelea y con los tres acusados de encubrimiento poniendo copas detrás de la barra «como si nada hubiese ocurrido».

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