Las brazadas por la integración de Román

Con tan solo dos años y síndrome de Down, aprende a nadar como una de sus primeras lecciones de la vida

El pequeño Román Tuñón, de dos años y con síndrome de Down, aprende a nadar con su abuela./FOTOS: JUAN CARLOS ROMÁN
El pequeño Román Tuñón, de dos años y con síndrome de Down, aprende a nadar con su abuela. / FOTOS: JUAN CARLOS ROMÁN
ALEJANDRO FUENTE

«Inclusión, diversidad, visibilidad». Son tres palabras que han resonado en la sociedad gracias una película, 'Campeones', y a uno de sus actores, el leonés Jesús Vidal, que se llevó el Goya al mejor actor revelación en la última gala del cine español. Tres palabras que son importantísimas, vitales para muchas personas que luchan día a día sin ningún foco alumbrándoles para que se vea la realidad más allá de un emotivo discurso. Una de esas luchas la protagoniza un pequeño de tan solo dos años, Román Tuñón, vecino de Felechosa, en el concejo de Aller. A los cinco meses se le diagnosticó síndrome de Down: «Nos llamó el pediatra, nos dijo que tenía algo y que le querían hacer un análisis. Sabía para qué era la prueba y fue un golpe tremendo», explica la madre, Paula Cortizo.

No duró mucho el dolor. «El amor hacia un hijo es incondicional y puede con lo que haga falta». La familia no se paralizó, y comenzó a informarse para ver cómo podía estimular en todo lo posible a su pequeño. A los seis meses ya estaba dentro del agua, en la piscina del spa del geriátrico del Montepío de la Minería. Y allí sigue acudiendo.

La madre espera fuera y el niño entra con su abuela, Carmen Pérez. «Román, mira a la cámara», le dice, y él empieza a reír a carcajadas. Lleva dos manguitos hinchables en los brazos, pero se aprecia que se defiende muy bien en el agua. «Estamos impresionados con él; está más avanzado que muchos. En breve, le vamos a dejar que nade ya sin apoyo», explica su monitor, Christian Sánchez.

No está solo en el cursillo al que acude las tardes de los miércoles y los viernes. Hay muchos más niños en el grupo y el único trato especial que recibe es por ser el más pequeño. «Estamos todos encantados con él», afirma la abuela desde el agua, mientras lo a anima seguir nadando. «Yo no soy capaz de vivir sin él», confiesa la madre.

Román necesita estímulos y apoyo, nada más. Y nada menos. Además de a la piscina, que le encanta, asiste a atención temprana en Mieres tres días a la semana; también acude a un fisioterapeuta y a un logopeda. «En breve va a entrar en el cole, y tiene que ir bien preparado». Empezará el próximo curso en Infantil. «De momento solo dice palabras sueltas, pero lo entiende todo; vamos a darle más apoyo en este aspecto para que se pueda defender bien en la clase, que sea capaz de pedir lo que necesite».

«Vivir el mundo de él»

Darle apoyo es lo único que han hecho desde el principio. Sus padres estuvieron esperando el resultado de aquella prueba médica durante todo un mes. «Llamamos a atención temprana en cuanto nos informaron los pediatras y, seguidamente, acudimos aquí, al geriátrico de Felechosa, para saber si lo podíamos apuntar a natación. En ningún momento nos pusieron pegas».

Leonardo Díaz es el director del centro. «Estamos encantados con tener a Román entre nosotros; es un chaval muy espabilado», señala. «Tiene mucha fuerza de voluntad con tan solo dos años; le hemos puesto hace poco al triciclo, y él quiere montar. ¿Y con la pelota? ¡Vaya cómo corre detrás de ella!», resume Paula.

El día de mañana. Ésta es siempre una de las preocupaciones de los padres. «Tuve que dejar de pensar en ello. Es imposible vivir si estás con ese pensamiento en la cabeza. Solo quiero ver los progresos de mi niño. Quiero vivir su mundo», dice la madre. La sociedad «está abierta, pero sigue habiendo algún muro», impedimentos que levantan algunos: «Pero ya no hay muros infranqueables». Su intención es que Román acuda a una escuela ordinaria, con el resto de niños de su pueblo. «Después ya se verán los apoyos que vaya necesitando. Voy a educarlo para eso, para que viva de la forma más normal posible. No queremos que tenga limitaciones, solo que sea capaz de superar los impedimentos de la vida». Como cualquier madre, como cualquier hijo.

 

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