«Nos duele que aún no se hayan exhumado las fosas comunes de Oviedo y Gijón»

Adolfo Prieres realiza una ofrenda floral en el monolito que honra la memoria de los represaliados por el bando nacional en Campo de Caso. / FOTOS: J. M. PARDO
Adolfo Prieres realiza una ofrenda floral en el monolito que honra la memoria de los represaliados por el bando nacional en Campo de Caso. / FOTOS: J. M. PARDO

Familiares de las víctimas del franquismo de Caso, Laviana y Sobrescobio ven «una victoria» la ley autonómica de memoria histórica: «Es de justicia»

ALEJANDRO L. JAMBRINA CAMPO DE CASO.

Por sexto año consecutivo, Campo de Caso acogió ayer las jornadas de memoria histórica a las víctimas del franquismo. El acto lo organizó de nuevo la asociación Estaya de la Memoria L'Altu Nalón, fundada en 2013 como nexo de unión de los familiares de víctimas de la represión del bando nacional en Caso, Sobrescobio y Laviana.

Los actos comenzaron puntualmente a las 13 horas, momento en el que una comitiva de unos sesenta vecinos, encabezados por gaiteros, partieron del Ayuntamiento en dirección al puente romano, donde tuvo lugar la lectura de los nombres de algunos hombres y mujeres, vecinos del concejo, asesinados o encarcelados durante el régimen franquista. Los familiares que acudieron al acto lanzaron un clavel rojo al río Nalón , al son de 'La Internacional' y «en recuerdo de cada uno de los caídos». El homenaje finalizó con una ofrenda floral en el monolito que se encuentra a la entrada del pueblo.

En un día en el que «nos reunimos y compartimos nuestro dolor», la asociación hizo alusión a la nueva ley autonómica de memoria histórica impulsada por Izquierda Unida y que se espera que entre en vigor a finales de verano. La normativa prevé sancionar las exhibiciones públicas de exaltación o enaltecimiento del franquismo con multas que pueden ir entre los cien y los 2.000 euros. «Es una medida que celebramos. Lo consideramos una victoria ganada por los humildes colectivos que aún luchamos para que se haga justicia», comentaba el representante de la asociación, Marcelo Álvarez.

Añadía también que esta ley ayuda a abrir el debate social, además de obligar a la clase política a tomar decisiones. «Necesitamos que se exhumen los restos físicos de Franco, pero también que desaparezca cualquier manifestación de su recuerdo, empezando por desenterrar a las miles de víctimas, muchas de ellas en las fosas comunes asturianas, que nos siguen doliendo tanto a los familiares», concluía.

En concreto, aludió a las de Oviedo y Gijón. En la ciudad de Jovellanos hay identificada una en el cementerio de El Sucu.

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