El estafador del 'caso Shamira' acepta seis meses de cárcel por un hurto

Alejandro Guerra, en la entrada de los juzgados langreanos. /  M. V.
Alejandro Guerra, en la entrada de los juzgados langreanos. / M. V.

Alejandro Guerra, que cumple condena en la cárcel asturiana, dijo ante el juez que ha retomado sus estudios y que intenta desintoxicarse

M. VARELA

El recorrido delictivo de Alejandro Guerra, condenado en 2015 por estafar a una familia mierense cuya hija, Shamira, padecía una enfermedad grave no cesa. El joven, de 26 años, llegaba a mediodía de ayer, desde la cárcel de Asturias a los juzgados de Langreo para hacer frente a dos acusaciones.

En la primera de las sesiones, la Fiscalía le pedía 21 meses de prisión por un delito de estafa a una compañía telefónica y a dos años más de cárcel por falsedad documental. Guerra financió en una tienda de La Felguera un teléfono móvil de alta gama, que más tarde vendió por 500 euros a un vecino. La responsable de la tienda relató que llegó a la misma acompañado de una señora y que utilizó un DNI que correspondía a su madre. Guerra mantuvo que fue solo con el DNI de su madre y que él mismo firmó por ella. La defensa dejó constancia de la dependencia que tenía de las drogas en esa época y aunque reconoció que la acción «es moralmente reprochable» solicitó la libre absolución de su defendido.

El segundo de los juicios no llegó a celebrarse al alcanzarse un acuerdo de conformidad. El joven se reconoció como autor de un delito de hurto por vender mobiliario de un bar que tuvo en alquiler y aceptó seis meses de prisión. Y, también, de un segundo delito de daños en el mismo establecimiento, por el que aceptó seis meses de multa a razón de dos euros al días. En concepto de responsabilidad civil, el padre del acusado se comprometió a indemnizar al propietario del establecimiento con 2.490 euros por los efectos sustraídos, 1.703 por los desperfectos ocasionados y 484 euros por la limpieza y desinfección, más los intereses legales correspondientes. Se aceptó un pago fraccionado de 105 euros cada mes durante los próximos dos años. El joven aseguró que desde prisión se está intentando rehabilitar: «Me estoy desintoxicando y estudiando la ESO».