El estafador del 'caso Shamira' suma un año más de prisión por amenazas

Alejandro Guerra durante la vista oral por amenazas. / E. C.
Alejandro Guerra durante la vista oral por amenazas. / E. C.

El Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo considera que Alejandro Guerra es culpable de intimidar a la hostelera que descubrió su engaño

ALEJANDRO FUENTEOVIEDO / LENA.

Alejandro Guerra fue condenado por hacerse pasar en redes sociales por la madre de una niña enferma, Shamira -de Mieres-, y pedir dinero para su recuperación. Todo el engaño fue descubierto por una hostelera de Pola de Lena. Ahora suma una pena más, la de amenazas a quien acabó con sus engaños en varios municipios del Caudal. La titular del Juzgado de lo Penal número dos de Oviedo ha dictado que por esas intimidaciones debe pasar un año entre rejas, además de tener que abonar a Aída Cachero una indemnización de 2.000 euros. Ante esta sentencia cabe recurso de apelación.

Este joven fue condenado a finales de 2015 en Mieres por hacerse pasar en redes sociales por la madre de una niña enferma y pedir dinero para su tratamiento. Según la denunciante, desde entonces, dio comienzo en internet una campaña de acoso y de amenazas. La vista por estos hechos se celebró el pasado día 10 de este mes. Llegó esposado y custodiado por la Policía Nacional, ya que cumple condena en la cárcel de Asturias por otros casos de estafa. Guerra, ante la jueza, dijo que era inocente y que no había intentado intimidar a la propietaria de una cafetería lenense. Le sacaron recortes de sus mensajes en la web donde se podía leer: «El Facebook me pregunta: ¿Qué estás pensando? Pues... en cagarme en tu puta madre, Aída, ¡hija de puta! ¡Te quemo viva! ¡Métete en tu puta vida! ¡So desgraciá! ¡Das asco!». Preguntado al respecto, aseguró que ese mensaje «no tenía intención amenazante».

Perfil eliminado

Los guardias civiles encargados del informe pericial señalaron que las supuestas amenazas de Alejandro Guerra se realizaron a través de dos perfiles de la red social. Uno de ellos fue borrado, por lo que no se pudo indagar sobre quién estaba tras él. Pero sobre el segundo, señalaron que no había lugar a dudas; certificaron que detrás del nombre Álex Boyicao Núñez se encontraba el acusado. De hecho, se trata de una cuenta que todavía está activa, aunque ya no aparecen los mensajes que han provocado esta causa penal. En su presentación en Facebook, Alejandro Guerra dice que es dueño de sí mismo y, sobre todo, «dueño de mi libertad», a pesar de que cumple condena en el centro penitenciario de Asturias.

En 2018 fue condenado como autor de dos timos al utilizar el número de cuenta de un afectado por una estafa anterior para pagar sus facturas del móvil y también, por hacerse pasar por diseñador gráfico para cobrar por un trabajo que nunca llegó a entregar a su clienta. También fue a juicio por destrozar un bar que tenía alquilado.