Un galgo perdido causa retenciones kilométricas en el corredor del Nalón

El animal corrió asustado de un lado a otro de la carretera y generó retenciones kilométricas en ambos sentidos. /  M. V.
El animal corrió asustado de un lado a otro de la carretera y generó retenciones kilométricas en ambos sentidos. / M. V.

Cinco personas lograron sacar de la carretera al asustado animal a la altura de El Entrego después de quince minutos

MARTA VARELA EL ENTREGO.

El corredor del Nalón se vio colapsado ayer en una hora de máxima afluencia de vehículos, poco antes de las doce del mediodía. El motivo, un galgo perdido que deambuló por la carretera durante un cuarto de hora en la zona de Escobio, entre las localidades de Ciaño (Langreo) y El Entrego (San Martín del Rey Aurelio). El episodio generó retenciones kilométricas en ambos sentidos por la decisión voluntaria de todos los conductores, que redujeron la marcha para no causar ningún daño al animal, que se encontraba muy asustado.

Se desconoce cómo llegó el perro hasta el corredor, pudo escaparse de la zona de Escobio y tras despistarse, acabó corriendo de un lado a otro del arcén del vial, en dirección Pola de Lena, para sorpresa de todos los conductores que en ese momento transitaban por la zona. Afortunadamente, no hubo que lamentar ningún incidente, pese a que el galgo llegó a invadir los dos carriles.

Una aventura peligrosa que finalmente terminó de forma satisfactoria, gracias en gran medida a la participación ciudadana, que priorizó el bienestar del galgo. Cinco personas anónimas arriesgaron su integridad para poder sacar al animal de la carretera, evitando que sufriera daño alguno. Una vez puesto a salvo el can, que en todo momento mostró una actitud cariñosa, se dio aviso a la Policía Local para comprobar que el animal llevaba el chip identificador obligatorio para poder devolvérselo a su dueño.

Miembros de la Guardia Civil de Tráfico también se personaron en el lugar para regular la circulación, que en esos momentos era densa, y asegurar así el bienestar de los conductores y del propio perro. No obstante, fueron los propios conductores quienes decidieron detener o aminorar la marcha por precaución.

El incidente se produjo en torno a las doce menos diez de la mañana, cuando el galgo, de color gris y en aparente buen estado físico, fue visto por los primeros conductores caminando perdido por la AS-17. Fue entonces cuando se registraron los primeros frenazos, que asustaron aún más al animal, que empezó a corretear sin rumbo alguno. Los vehículos fueron poco a poco disminuyendo la marcha y dejando espacio al perro para que continuase su marcha. «Pasaba despacio para no asustarlo más», explicaba uno de los afectados por el atasco.