Ganaderos de Brañavalera denuncian ataques de osos a los terneros

Huellas de un oso captadas en el puerto de Brañavalera, cerca de Campomanes. / E. C.
Huellas de un oso captadas en el puerto de Brañavalera, cerca de Campomanes. / E. C.

Se quejan de que el teléfono de Medio Rural para dar parte de los daños «no funciona para no tramitar las indemnizaciones»

ALEJANDRO FUENTECAMPOMANES (LENA).

El aumento de presencia del oso en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa se hace cada vez más evidente y genera tensiones con su población. Más concretamente, con los ganaderos, cuyos terneros son blancos de los ataques. El último disgusto se produjo en la madrugada del miércoles al jueves, cuando apareció una cría totalmente devorada en el puerto de Brañavalera, muy cerca de Campomanes. «En este caso, no estamos plenamente seguros de si ha sido un plantígrado o un lobo, que también están muy presentes», explicaba ayer la afectada, Isabel Migoya. «No encontramos huellas, al ser zona de prado». Pero hace un mes, continuaba, sí que hubo evidencias de que fue un oso el que atacó al ganado. «Dejó sus rastros sobre el barro». Hasta el lugar acudió un miembro de la Fundación Oso Pardo que certificó que se trataba de un ejemplar adulto.

El pasado marzo, otro ejemplar fue captado por una cámara nocturna en Jomezana de Arriba. Era un macho, que ha sido bautizado como Magnus -por su imponente tamaño-, intentando entrar en una parcela con colmenas para disfrutar de la miel. Pero el vallado electrificado hizo que el animal no lograse su objetivo.

Cada vez son más comunes los avistamientos en esta zona, sobre todo desde que se habilitó el paso de osos para comunicar distintas poblaciones en el Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa. No es la primera vez que intentan acceder a las colmenas y los habitantes de esta zona rural del municipio ya se están acostumbrando a su presencia.

Quejas por la respuesta

Los ganaderos asumen que desarrollan su labor en un entorno natural con animales salvajes, pero se lamentan amargamente de la dejadez de la Administración regional a la hora de registrar la muerte del animal para poder acceder a la correspondiente indemnización. «No hago más que llamar al número de Medio Rural y siempre sale el mismo mensaje: 'El teléfono al que llama no se encuentra disponible' y se corta de repente. No podemos tramitar la reclamación por daños y los pocos restos que quedaron del ternero serán devorados por los carroñeros. Luego dirán que fueron perros asilvestrados», denuncia Migoya, quien asegura que nunca vio canes de ese tipo por la zona.

«Lo sí que hay son lobos y osos, pero prefieren no admitirlo para no pagar. Y ahora, además, no arreglan ni el contestador para dejar constancia de la queja».

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