El gran laboratorio de La Soterraña

Una excavadora, durante los trabajos preliminares en La Soterraña, que comenzaron en junio. / J. M. PARDO
Una excavadora, durante los trabajos preliminares en La Soterraña, que comenzaron en junio. / J. M. PARDO

El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 1,4 millones, utiliza residuos de empresas para contener el mercurio y el arsénico | La Universidad de Oviedo aplica en esta mina una nueva técnica descontaminante

ALEJANDRO FUENTEPOLA DE LENA.

«Los ensayos en el laboratorio han dado resultados positivos», afirmaba ayer Estefanía Díaz, directora técnica responsable del proyecto para descontaminar la antigua mina de mercurio de Lena, en el valle de Muñón Cimero. La idea es aplicar los posibles usos de lo que denominan 'subproductos' para contener este material, muy contaminante, y el arsénico que se producía en esta instalación. Los ensayos, posteriormente, se quieren trasladar a la vieja explotación de El Terronal, en Mieres. Ayer por la mañana un nutrido equipo de investigadores de la Universidad de Oviedo presentaba las obras preliminares que dieron comienzo el pasado junio, tal y como adelantó EL COMERCIO. Se trata de las actuaciones asociadas al proyecto SUBproducts4LIFE. La iniciativa está coordinada por la institución académica asturiana y financiada dentro de la convocatoria de 2016 del Programa LIFE de la Comisión Europea en el área de medioambiente y uso eficiente de los recursos. Cuenta con una financiación del 60 % del presupuesto total de 1.470.296 euros, así como la cofinanciación del Ayuntamiento de Lena. «Va a ser una zona más segura para los vecinos que viven cerca de esta zona», afirmó Liv Brandt, una de las responsables de la investigación.

La actuación se centrará en la utilización de materiales residuales de empresas asturianas como escoria de alto horno, yesos, cenizas de térmica o restos de la fabricación de cemento para «captar y retener» los elementos contaminantes. Los primeros trabajos se centran en adecuar el terreno para su posterior tratamiento y se calcula que podrían durar unos seis meses. Corren a cargo de personal especializado de la empresa Global Service. «Después se procederá a la restauración de la zona», añadía Díaz. El plazo de ejecución es de unos cuatro años en total.

Se trata de una técnica experimental gracias a una subvención europea del programa medioambiental Life por un importe de 1,4 millones de euros. No se moverá la tierra contaminada sino que se controlará su efecto negativo, tratando de evitar que los metales pesados, por la acción del agua, se dispersen por los terrenos cercanos, que es una de las quejas de los vecinos de la zona. La experiencia, de tener éxito en el campo de pruebas de Lena, se aplicará en Mieres.

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