«No sé qué hacéis trabajando y quitándonos el trabajo a los hombres»

La trabajadora del servicio municipal de cementerios de Langreo que denuncia acoso laboral cuenta los ataques sufridos

MARTA VARELA LANGREO.

Sin esconderse, habitualmente delante de compañeros de trabajo, un empleado del área de cementerios de Langreo acosaba con expresiones machistas a una compañera, la única mujer en el servicio. Tras seis meses, según relata esta mujer, y después de pasar por varias fases, primero reaccionado y replicando a los comentarios y después adoptando una actitud pasiva, se decidió a denunciar lo que estaba sucediendo.

Actualmente, este hombre y otros seis compañeros, miembros del equipo de cementerios, están siendo investigados por la Fiscalía por su hubiesen podido incurrir en un delito de acoso y en otros de cobros irregulares que se descubrieron tras declarar la presunta víctima en el Ayuntamiento.

La trabajadora -que el pasado jueves cuando iba con una trabajadora de otra área, sufrieron un intento de agresión por parte de este hombre- indicó en su declaración que se refería a ella con expresiones del tipo «las mujeres son todas unas putas, solo valen para follar y para fregar. No sé qué hacéis trabajando y quitándonos el trabajo a los hombres. Lo que tenéis que hacer es estar en la cocina y preparadas para cuando nosotros queramos follar».

«Cuando le pedía respeto me decía: 'no haber venido a trabajar aquí'»

Un testimonio del que se levanta acta en la Oficina de la Unidad de Personal del Ayuntamiento de Langreo el 21 de diciembre de 2018. En el mismo, también relata que algunos compañeros le llamaron la atención indicándole que su comportamiento era «misógino». «Le preguntaban que cómo decía esas cosas y más teniendo una compañera al lado». Los ataques, añade la trabajadora, también iban dirigidos a otros compañeros. Como ejemplo, citó las críticas y palabras soeces que dedicaba a las mujeres gitanas sabiendo que había un trabajador casado con una. Asimismo, en la declaración de un incidente, adelantado por EL COMERCIO, que tuvo lugar el pasado 22 de noviembre en el cementerio de Pando: «Llegamos a un panteón, metió la escalera, ya que era de profundidad (tres pisos), me dijo que bajase yo y cuando estoy abajo, quita la escalera, me deja allí y se va; estuve entre 20 y 25 minutos allí sola metida». A pesar de este episodio, esta trabajadora acudió ese mismo día a la tarde a dos entierros. En el primero, finalizó pronto con sus tareas. Pero cuando ambos se dirigían al segundo, el empleado ahora investigado «me dice que se va, que tiene cosas que hacer, a pesar de que estábamos los dos de guardia».

El entierro era en un nicho en el cuarto piso por lo que «necesitaba su ayuda, lo llamé y me dijo que «se iba para el Alimerka y que me arreglase sola. Y que si tenía que volver, tardaría veinte minutos». «Un chaval joven se ofreció para echar una mano, decidimos arriesgarnos y subir la caja entre el funerario, el cura, el chaval y yo», relata esta mujer.

«No aguantaba más»

Tras este suceso esta trabajadora, que dice sentirse «excluida en el servicio de Cementerios», fue a hablar de lo que estaba sucediendo con el jefe de los Servicios Operativos y le dijo que «no aguantaba más». Le pidió que cambiara las guardias «para no coincidir con él». Pero, relata, el encargado habló con él y le dijo que lo que ella quería era «un vehículo para mí sola, que no quería trabajar con mis compañeros». Fue necesaria la intervención del jefe de Servicios para aclarar la situación.

En su declaración, la mujer asegura que las faltas de educación y respeto se extienden al resto de compañeros. Así cuenta que «este verano cuando hubo tanta hierba y se nos mandaba segar en los cementerios, él decía que no le salía de los cojones segar, llegando a tener las tres desbrozadoras en el taller porque las había golpeado para conseguir averiarlas».

También incide en que el trabajador acusado «se apunta horas extras que no hace». Y que le llegó a decir al encargado que le iba a «sacar a patadas del cementerio».

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