Un año sin Iván Castro

El garaje en cuyo interior apareció muerto Iván Castro. / J. C. ROMÁN
El garaje en cuyo interior apareció muerto Iván Castro. / J. C. ROMÁN

La iglesia de Riaño acoge hoy el funeral en memoria del joven fallecido en La Felguera tras recibir tres disparos

A. FUENTE LANGREO.

Sucedía hace un año. Una pareja de vecinos entraba al garaje que se encuentra en la calle Ingeniero Casariego de La Felguera en busca de su coche. Eran las seis y media de la tarde del 7 de diciembre de 2017. Fue allí donde encontraron el cuerpo sin vida del joven Iván Castro Verdejo. Enseguida la calle fue blindada por agentes de la Policía Nacional que no querían que se contaminara el escenario del crimen. No había dudas de que fue asesinado. El cadáver presentaba tres disparos de arma de fuego, uno de ellos en la cabeza. A lo largo de la tarde y de la trágica noche llegaban los allegados del joven, cuya familia es de Riaño. Una desconsolada novia entraba al lugar y, desde fuera, se escuchaban sus gritos y llantos de dolor. A los diez meses, en octubre de este año, ella fue detenida.

Iván Castro Verdejo murió con 31 años por celos. Fue «un crimen pasional», según afirmaba la Policía de manera textual, y sin ningún tipo de relación con el mundo de las drogas, como llegó a comentar el entonces delegado de Gobierno, Gabino de Lorenzo. Su pareja sentimental, la felguerina Marta R., de 28 años, mantenía en la fecha del asesinato dos relaciones sentimentales: una, por todos conocida, con el fallecido y otra, clandestina, con el taxista de Morcín y Riosa, Nelson, de 42 años. A este último se le considera el autor de los disparos. Estuvo esperándolo en el interior del aparcamiento y pudo haber un forcejeo. La investigación policial determina que se realizaron tres disparos, primero en el tórax, después en la cabeza y el último, de nuevo, en la cabeza cuando ya estaba en el suelo, realizado con ánimo totalmente homicida.

Además, el imputado reconoció la autoría del crimen. Tras horas de declaración, la Fiscalía envió a ambos al Centro Penitenciario de Asturias. Nelson, como autor material confeso, y Marta, como colaboradora necesaria. Los agentes estuvieron buscando el arma homicida en el cauce del Nalón, en Ribera de Arriba, sin éxito.

La noticia de la detención y posterior entrada en prisión de Nelson y Marta sorprendía a muchos, pero no a Jonathan Castro, mellizo del joven asesinado. «Hace tiempo que le dije a la Policía que desconfiaba de cómo actuaba Marta. Cuando se descubrió el cadáver de mi hermano no dejaba de llorar abrazada a mí, pero a los pocos meses al verme, bajaba la vista y ni me saludaba. Nos bloqueó en las redes sociales a mí y a mi madre. Perdimos todo contacto con ella. Ni siquiera iba al cementerio». Hoy, a las seis de la tarde, la iglesia de Riaño acoge un funeral en su memoria. Mientras, los amigos y conocidos de la víctima han sido llamados a declarar.

 

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