En marcha el proyecto de contención de mercurio y arsénico en La Soterraña

Un técnico supervisa los primeros trabajos del proyecto de descontaminación de la mina. / J. M. PARDO
Un técnico supervisa los primeros trabajos del proyecto de descontaminación de la mina. / J. M. PARDO

La Universidad de Oviedo ha iniciado la preparación de los terrenos para aplicar el tratamiento en el propio escombro y también en el agua

MARTA VARELAPOLA DE LENA.

La actividad de la mina lenense de La Soterraña, en el valle de Muñón, cesó en 1974. Ayer volvieron los trabajos a esta mina de mercurio, cuyo estado preocupa a los vecinos, pero en esta ocasión son muy diferentes. La Universidad de Oviedo ha comenzando a prepara la descontaminación de estos terrenos afectados. Con este ambicioso proyecto se quiere garantizar también que la contaminación no se expanda a otras zonas. A nivel estético quizás no varíe demasiado, pero a nivel ecológico y de cara al futuro se dará un paso de gigante.

La actuación se centrará en la utilización de 'subproductos' -que son materiales residuales de empresas asturianas como escoria de alto horno, yesos, cenizas de térmica o restos de la fabricación de cemento- para «captar y retener» los elementos contaminantes que se encuentran en esta antigua explotación, como son el mercurio y el arsénico. Los primeros trabajos, ya en marcha, se centran en adecuar el terreno para su posterior tratamiento y se calcula que podrían durar unos seis meses. Corren a cargo de personal especializado de la empresa Global Service.

Se trata de una técnica experimental que se desarrollará durante cuatro años, aproximadamente, gracias a una subvención europea del programa medioambiental Life por un importe de 1,5 millones de euros. No se moverá la tierra contaminada sino que se controlará su efecto negativo, tratando de evitar que los metales pesados, por la acción del agua, se dispersen por los terrenos cercanos, que es una de las quejas de los vecinos de la zona.

Se trata de una técnica experimental que se desarrollará durante cuatro años

El ensayo consta de dos fases fundamentales. «La primera, se centrará en el tratamiento del propio escombro y la segunda, en el agua», explicó Rafael Rodríguez, de la Universidad de Oviedo y uno de los responssables del proyecto. Los residuos sólidos serán mezclados con los subproductos y luego almacenados en una nueva escombrera. Después se restaurará la superficie con la plantación de árboles y vegetación.

Exportarlo a la UE

«Se harán zanjas filtrantes, donde se van a introducir los materiales activos, a donde llegará el agua sucia para analizar el grado de retención de los contaminantes». Esta actuación se va a desarrollar, fundamentalmente en La Soterraña, pero también habrá experiencias en la antigua mina de mercurio de La Terronal, en Mieres. ¿La idea final? Es demostrar la funcionalidad a escala industrial -fuera del laboratorio- de esta técnica y poder exportarla al resto de España y de los países de la Unión Europea.

Los trabajos que ya han dado comienzo, se alargarán hasta 2022 aproximadamente. Se estima que se usarán hasta un máximo de 20.000 toneladas de esos denominados subproductos para limpiar 7.000 metros cuadrados de terreno.

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