La memoria de la historia familiar

Los familiares de los grupos de las fosas comunes de Parasimón y Tiraña, premiados en el Pozo Fortuna por su labor. /  FOTOS: JESÚS MANUEL PARDO
Los familiares de los grupos de las fosas comunes de Parasimón y Tiraña, premiados en el Pozo Fortuna por su labor. / FOTOS: JESÚS MANUEL PARDO

El Foro Pozo Fortuna premia el trabajo en las fosas de Parasimón y Tiraña y a Pedreño«Lo mataron por envidias vecinales. Fueron heridas muy difíciles de curar, pero necesarias de contar y de recordar», dijo Aida Carrio, nieta de Tomás Montes

MARTA VARELA MIERES.

Recuperar la memoria histórica de los represariados es una asignatura pendiente. Pero en muchas familias esa historia es la suya propia y ellos han sido los primeros en hacerla pública. La avanzadilla de la búsqueda de los cuerpos en las cunetas de las carreteras, cementerios tapados ... forman parte de esos años de represión. Los familiares de los fallecidos entonces han realizado una labor para reivindicar su honor en ocasiones callada, pero constante. Ayer a ese trabajo, que ellos ven como una deuda con sus seres queridos, se vio recompensado con la entrega del galardón del Pozo Fortuna, en Mieres.

La Asociación Foro Pozo Fortuna, en colaboración con el Ayuntamiento mierense, les entregó uno de sus premios, el de Asturias, a la Asociación de Familiares y Amigos Fosa Parasimón ,y al grupo de familiares de la Fosa Común de Tiraña. Por primera vez, se entregó un segundo galardón, de la categoría Exterior. Es una distinción para los trabajos realizados fuera de Asturias que fue para José María Pedreño, uno de los fundadores y primer presidente de Fundación Foro por la Memoria.

Imagen de la represión

La simbología del Pozo Fortuna como imagen de la represión en Asturias se volvió a llenar ayer de recuerdos a los que se pusieron voz y cara, la de esas familias que nunca han querido olvidar lo que algunos de sus allegados vivieron de primera mano y lo que muchos escucharon de sus abuelos y padres, esas historias que nadie quiere que vuelvan a repetirse. Por eso, en familia, como la de las hermanas Sela y Pilar recordaron cómo a su padre, Tomás Montes, minero de 42 años, «lo mataron por envidias vecinales. Él vivía bien y cuando faltó, con el tiempo, llegamos a ver a un vecino con su reloj de cadena, cuando su mujer se quedó sin nada y con siete hijos que mantener». «Fueron heridas muy difíciles de curar, pero tanto o más necesarias de contar y de recordar», explicaba su nieta, Aida Carrio. También hubo recuerdos, como los de Alfonso Martínez, que fue llevado hasta la fosa junto a su padre Benito. Dijo que allí alguien le preguntó su edad y contó que «como dije que tenía 17 años, me salvé porque me mandaron para casa».

En el caso de los familiares de la fosa de Parasimón, su trabajo se centra además en rescatar del olvido el lugar donde fueron enterrados muchos vecinos «asesinados a tiros». Los nietos de Luis Cienfuegos, enterrado allí, están dedicados a rescatar este olvido. Ya se han desenterrado los restos de doce personas y queda una segunda fosa. De este trabajo sabe mucho el madrileño José María Pedreño, que puso en valor «la dignificación de las víctimas de la represión» y advirtió que «aún queda mucho por hacer».

 

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