Un monolito en El Cadavíu, para una represaliada de La Nueva

Familiares y amigos de Rosalía Zapico impulsan un homenaje en el lugar donde fue asesinada durante la dictadura

MARTA VARELA LANGREO.

La idea de libertad llevó a muchos langreanos a las montañas del valle de La Nueva, huyendo de la dictadura franquista en los años 40 y 50. Una vecina de la zona, Rosalía Zapico, cuyo marido estaba encarcelado por abanderar la libertad, se dispuso el 8 de noviembre de 1951 «a llevarles noticias a sus compañeros que se escondían de las fuerzas franquistas, una botella de vino y calzado», como hoy recuerda su hijo. Pero en la zona de El Cadavíu fue interceptada por la Guardia Civil, «justo cuando salía del bar de comprarles el vino y allí mismo fue asesinada».

Un tiro a muy corta distancia la hirió de muerte, según recordaron ayer los vecinos de la zona, «tardó varias horas en morir». Su cuerpo fue tirado en una zona cercana a un camino, junto a la estación de tren, «y boca abajo, como un perro la enterraron».

Rosalía dejó un hijo de siete años, un marido en la cárcel, unos padres ya mayores y varios hermanos.

Su muerte siempre ha sido un secreto a voces en el valle langreano de La Nueva. Muchos conocían la historia y el lugar exacto donde estaba enterrada. Eso posibilitó que unos diez años después de su asesinato, su hijo José Luis Fernández lograse el permiso necesario para recuperar su cuerpo y trasladarlo a una fosa del cementerio de San Esteban de Ciaño. Su familia colocó allí una placa que la recuerda como «asesinada el 8 de noviembre de 1951», aunque, según José Luis Fernández, «en algunos papeles oficiales se cambió el mes por octubre».

Su hijo no fue testigo del traslado del cadáver de su madre. Y José Luis Fernández, a quien en la zona le llaman 'Pepín', no fue capaz hasta ahora de visitar el lugar donde Rosalía Zapico fue asesinada. Fue hace tres semanas cuando se acercó a ese lugar, cuando comenzó a fraguarse un homenaje en memoria de su madre. «Nunca tuve valor para ir, sabía exactamente donde había sucedido todo pero siempre retrasé la visita», explicó el hijo.

El próximo domingo, día 24, volverá a visitar el lugar acompañado de familiares y amigos que recordarán el cruel asesinato de Rosalía Zapico. Ese día, a mediodía, se descubrirá un monolito, obra de Javier Fernández. Será un recuerdo realizado en hierro que está siendo ultimado por su autor, quien promete que «estará cargado de simbolismo».

«Queremos que se rescate la memoria de uno de los asesinatos, en 1951, más sangrientos y crueles de la posguerra en Asturias», indicó Fernández. Familiares de Zapico y colectivos en defensa de la memoria histórica le rendirán un homenaje en El Cadavíu el próximo 24 de junio. «Langreo quiere rendirle el debido homenaje a Rosalía y, con ella, a todas las mujeres que tanto dieron por la libertad de este pueblo y que tanto tiempo hemos tenido olvidadas», comentó Rafael Velasco, uno de los impulsores del homenaje.

Al acto están invitadas «todas las personas que aman la libertad y son conscientes de lo que ha supuesto para muchas personas luchar para que sea una realidad». Mucho empeño y trabajo se ha puesto desde la organización para que este triste episodio de la historia de Langreo pueda salir del olvido. ¿El objetivo? Que nunca vuelva a repetirse. Fernández, autor del monolito que vive en El Entrego, forma parte de la comisión organizadora del homenaje junto a Vicente Gutiérrez Solís, presidente de la federación de Vecinos de Langreo; Rafael Velasco, vicepresidente de Famyr, y José Luis Fernández Zapico, hijo de Zapico.

Familia perseguida

El amor por la libertad fue una camino seguido por muchos familiares de Zapico. Así Rosalía era la tercera de siete hermanos, uno de ellos -Ramón Zapico González- fue el último militante asesinado en Asturias un año más tarde.

Estos dos no fueron, por desgracia, los únicos asesinatos en la familia, ya que tuvieron primos que corrieron idéntica suerte. Precisamente existe la creencia de que «entre los guerrilleros a los que iba a visitar podía estar su hermano Ramón, 'el de Les Codes', en referencia al lugar de donde era originaría toda la familia».

Además, Rosalía Zapico era la esposa del militante del PCE, Benjamín González Lada, encarcelado durante 14 años y desterrado en Bilbao los otros doce siguientes. Cumpliendo condena, se enteró del asesinato de su mujer, aunque no pudo volver al lado de su hijo que tuvo que ser criado por los abuelos.

 

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