Muere María Luisa García, quien convirtió la cocina asturiana en arte

María Luisa García, en una imagen de 1998, cuando presidía el Club de Guisanderas. / E. C.
María Luisa García, en una imagen de 1998, cuando presidía el Club de Guisanderas. / E. C.

«Su obra está ahí, en las casas de Asturias y de todo el país. Fue su contribución a la cultura de la región», afirma su sobrino, Ignacio Alonso

A. FUENTEMIERES.

Hacía mucho tiempo que ya se encontraba retirada de la vida pública y estaba bajo los cuidados de su familia. María Luisa García Sánchez, la reina de los fogones asturianos y autora de libros de recetas que se convirtieron en auténticos 'best-sellers' en la década de los años 70 del siglo pasado, murió ayer en su domicilio de Mieres. Era uno de los grandes referentes de la cocina asturiana. Nacida el 7 de julio de 1919 en Cauxal, parroquia de Figaredo, había cumplido por tanto hace poco los cien años.

En 1970 escribió su primer libro de recetas -que tendría una segunda parte en 1982- y que llevaba por título 'El arte de cocinar'; fue su primer gran éxito, con más de medio millón de ejemplares vendidos. Aún hoy, en buena parte de los hogares asturianos se puede encontrar el famoso libro rojo de cocina.

«Se fue extinguiendo pero murió, afortunadamente, sin gran deterioro», comentaba ayer con tristeza su sobrino, Ignacio Alonso García. Padecía desde hace mucho tiempo un deterioro neurológico, pero «tenía mucha vitalidad». A su lado, durante los últimos doce años, ha estado su cuidadora, Martha Ribadeneyra, que la acompañaba todo el día. «Tenía muchos momentos de lucidez y reconocía a sus familiares». Su salud empeoró a principios de este año. «Nos ha dejado con un gran dolor, pero su obra está ahí», decía Ignacio en referencia a sus publicaciones.

Además de 'El arte de cocinar', tiene en su haber 'Platos típicos de Asturias', publicado en 1971, otra de sus obras más conocidas. También colaboró en 'El Libro de Oro de la Cocina Española', una publicación en fascículos para toda España desde la editorial Naranco, de Oviedo. No solo sabía de gastronomía y trucos de cocina, sino que además aprendió de la edición y distribución de libros (practicó la autoedición con sus obras) y de la enseñanza, ya que impartió numerosos cursos de cocina.

«Su obra ahí; con las tapas muy gastadas, muchos de sus libros están en las casas de las familias de Asturias y de otros muchos sitios; nos queda eso de ella, ese trabajo que hizo a la contribución de la cultura del Principado a través de la cocina», dice Ignacio Alonso. «Sus publicaciones tuvieron una proyección muy importante y todo eso nos llena satisfacción a su familia, era de ese tipo de gente de una generación que su trabajo estaba bien hecho».

Sus libros la hicieron famosa, pero no todo había sido fácil en su vida. «Era la hermana mayor y se tuvo que hacer cargo de la familia (cuatro hermanos) por una serie de desgracias encadenadas con la muerte de mi abuela». Desde entonces asumió el rol de su madre, «renunciando a los estudios que estaba haciendo, donde había demostrado que era brillante; de hecho, acabó el Bachillerato».

Alumna y maestra

En 1957 se desplazó con una beca del Estado a la Escuela de Especialidades en el colegio mayor femenino de La Almudena, de Madrid, para recibir formación durante dos años sobre labores del hogar. Era lo que tocaba en la época, especialmente para las mujeres de clases humildes. Pero María Luisa fue mucho más allá. A principios de los 70 ya comenzó a impartir clases de cocina en Asturias. Las amas de casa empezaban a interesarse por sus recetas y su forma de contarlas.

El saltó lo dio ese 1970 cuando vio la luz su primer libro de recetas, 'El arte de cocinar', del que es también editora y distribuidora. Pensó aquella obra como una forma de apoyo a las enseñanzas que transmitía a sus alumnas, pero pronto quedó claro que el interés era mayor. De hecho, fueron las propias alumnas quienes la animaron a vender el volumen, y así comenzó la aventura. A mediados de la década de 1990 su labor docente la llevó, con el apoyo del Principado, a impartir cursos de cocina en centros asturianos de países como Bélgica, Alemania, Suiza, Argentina, Chile y Venezuela. En su larga trayectoria profesional logró numerosos reconocimientos, como la Insignia de Oro de la Hostelería de Asturias y el Urogallo del Centro Asturiano de Madrid. También tuvo el privilegio cocinar para el Papa Juan Pablo II durante su visita al Principado en 1989.

¿Y cuál era el principal ingrediente de su éxito? Viene explicado en sus propios libros: «Podemos resumir que todos los platos que se encuentran en este libro cuentan con dos características, que son fáciles de preparar y muy económicos».

El funeral será mañana, a las una de la tarde, en la iglesia san Pedro Apóstol. La capilla ardiente está situada en la sala 6 del tanatorio de Mieres.