Los pacientes critican el déficit de recursos en los cuidados paliativos del área del Caudal

La Plataforma para la Defensa de la Sanidad considera que «el equipo está imposibilitado para atender todas las necesidades de la cuenca»

ALEJANDRO FUENTE MIERES.

«Llegar al límite de nuestra existencia biológica no debería ser un desastre. Cuando la enfermedad no se puede curar es el momento de ofrecer cuidados. La muerte en soledad y pobreza es insoportable y los cuidados paliativos procuran la compañía, la atención y el confort a los que todos tenemos derecho». Se trata de un mensaje que lanza la Plataforma para la Defensa de la Salud y Sanidad Pública en el área del Caudal -que agrupa a los concejos de Mieres, Lena y Aller-, un colectivo que considera que «llevamos mucho retraso respecto a los países del entorno al que pertenecemos». Indicaron que en la comarca «tenemos un equipo de cuidados paliativos compuesto por un médico y una enfermera que, a pesar de su entrega y profesionalidad, se encuentran imposibilitados para atender todas las necesidades de una zona muy extensa y con una población muy envejecida».

Por eso, la Plataforma para la defensa de la Salud y la Sanidad Pública ve «urgente y necesario» un aumento de efectivos «que refuercen este equipo». La agrupación en el Caudal considera que también es necesario «implantar un segundo turno por las tardes que permita una atención continuada y la asistencia a todos los pacientes y familiares». Apuntan a cuestiones básicas en el funcionamiento de cualquier servicio sanitario, como es la sustitución del médico cuando está de vacaciones o los permisos, cuestiones que ahora no se tienen en cuenta. Eso sí, admiten que se cubren las ausencias de la enfermera por estos mismos motivos.

«Ahora mismo tenemos listas de espera para una situación de mucho dolor y sufrimiento en la que el tiempo es escaso». En este sentido, señalan que es preciso disponer de camas para los enfermos que necesiten hospitalización ante circunstancias que impidan a los familiares el poder atenderlos.

La agrupación reclama también la formación del personal sanitario en el trato a estos pacientes. «Desde la Plataforma para la defensa de la Salud y la Sanidad Pública asumimos como uno de nuestros objetivos, apelando al principio de equidad, lograr que los Cuidados Paliativos lleguen a la totalidad de la población que los necesite». La cuestión no es baladí. «El alivio del dolor es un derecho humano y es nuestro deber exigirlo».

Ejemplo a seguir

Desde la plataforma destacan la figura de Cicely Sanders, una enfermera inglesa quien en los años 40 fue pionera en cuidados paliativos. Era trabajadora social y en 1957 se licenció en Medicina. Trabajó en hospitales como trabajadora social y como voluntaria con personas moribundas. Ella fundó los primeros centros modernos para enfermos terminales en Londres, el movimiento Hospice. «En estos centros, los pacientes eran atendidos por equipos multidisciplinares de medicina, enfermería, trabajo social, psicología y voluntarios, que hacían posible tratar el dolor total que Sanders había percibido en estos enfermos. Dolor físico, emocional, social, espiritual, así el paciente podía hacerse cargo de su duelo personal a la vez que su entorno también es atendido».

Los años 80 y 90 fueron décadas de grandes progresos científicos. «Llegó la psiconeuroinmunología, la psicooncología que mejoraron la calidad de vida del paciente. Hasta 2009 no se creó en Asturias la actual ECP-PA (Estrategia de Cuidados Paliativos), en la que se organiza la actual prestación sanitaria al paciente terminal y su familia.

 

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