«No podemos ir en contra de la transición energética, pero sí de su calendario»

El alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, en su despacho durante la entrevista. / JESÚS MANUEL PARDO
El alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez, en su despacho durante la entrevista. / JESÚS MANUEL PARDO

Aníbal Vázquez | Alcalde de Mieres: «Exigimos seguridad. Si se aprueba un plan de compensación para las cuencas mineras tiene que estar apoyado por el Parlamento»

ALEJANDRO FUENTE MIERES.

A cinco meses de las elecciones autonómicas y municipales, el alcalde de Mieres, Aníbal Vázquez (Izquierda Unida), analiza la situación del concejo. Sobre la mesa, el futuro de la minería, de la comarca y el suyo propio.

-Llega el final de un ciclo. Parece que Mieres va a quedar como único municipio minero de Asturias.

-He seguido todo este proceso con mucha preocupación, porque se trata del fin de una actividad que hizo rico a este concejo, que provocó que viniera mucha gente de todo el país para encontrar aquí un futuro. Tras eso, nos encontramos ahora con esta situación. Parece que, a partir del 1 de enero, quedarán abiertos el pozo Nicolasa, el lavadero de El Batán y la térmica de La Pereda. Llegamos a ser el municipio más minero de todo el país, con nueve explotaciones. Fuimos los que más tuvimos y, también, los que más cerramos. Confiemos en que se desarrolle un plan de compensación, y que no se cometan los mismos errores que en el anterior proceso de reindustrialización de las comarcas mineras. Espero que se haga mucho mejor que como se hizo antes.

-¿Le da pena? Usted trabajó en la mina.

-Sí, claro. Conviví con muchas personas. Muchos amigos se quedaron en el camino. Nadie puede estar en contra de que haya una transición energética, pero creo que los plazos podrían ser más amplios de lo que son. España podría tener perfectamente una reserva estratégica de combustible autóctono que aportase al 'mix' energético seguridad en el abastecimiento. Por enésima vez, las comarcas mineras vamos a tener más problemas de los que ya tenemos.

-¿Va a permitir un olvido de las cuencas?

-No, porque cualquiera de las medidas de reactivación que ponga sobre la mesa el Ejecutivo estatal tiene que contar con la aprobación del Parlamento. De este modo, se garantiza una seguridad jurídica para que, si hay cambio de gobierno, se mantengan las medidas. Los compromisos son compromisos; se tienen que mantener aunque sean heredados de antes. Si va a haber un plan de compensación y de inversiones que no se encuentre al capricho de los cambios políticos en cada momento.

-Recientemente mantuvo un encuentro con el presidente de Hunosa, Gregorio Rabanal.

-No se trataron estos asuntos. No era el momento porque estaba todavía pendiente la negociación. Pero sí que abordamos el peso que tiene la hullera en el municipio: es la propietaria del 22% del territorio. Una de las cuestiones que nos interesa es el mantenimiento de todo el patrimonio minero, no podemos dejar que se convierta en chatarra. Hay que recuperar algunos elementos.

-¿Se puede permitir perder la implantación de una empresa, como Asla, en un terreno vacío de Hunosa como es Reicastro?

-Es la segunda iniciativa empresarial que se malogra. Se lo dije al presidente: 'Tiene la responsabilidad de buscar empresas que se instalen en el municipio'.

-Uno de los emblemas de la reconversión es el campus universitario de Barredo. ¿Creó el rector de la Universidad de Oviedo demasiadas expectativas con la implantación del grado de Deporte?

-Fue Santiago García Granda quien, el 27 de julio del año pasado, hizo unas declaraciones en las que señalaba que Mieres cumplía con las condiciones que se necesitan para albergar estos estudios. A partir de ahí, entraron otros factores en juego. Tenemos que ir al equilibrio territorial. En Asturias tenemos tres campus (Gijón, Oviedo y Mieres) y nunca me he quejado porque una titulación vaya para una ciudad u otra. Pero con el grado de Deporte... Vamos a seguir peleando hasta el final.

-Esta pelea es la «competencia» entre municipios de la que hablaba esta semana el consejero Fernando Lastra y que pedía desechar para impulsar una «cooperación» del Área Metropolitana.

-Hay temas importantes que, efectivamente, se pueden desarrollar desde el Área Metropolitana. Pero aquí nadie se quiere implicar en esos estudios alegando autonomía de la Universidad. Nadie se moja. Esto es como si vamos tres en una barca y dos nos ponemos de acuerdo para que reme siempre el mismo. Es democracia, porque tres votan, pero no es justo ni es equilibrado. Voy a ser bueno y voy a decir que tenemos un campus con un desarrollo lento, cuando no existe. En la Corporación estamos unidos para lograr este objetivo. Vamos a exigir que haya una planificación en la que Mieres cuente.

Asignaturas pendientes

-¿Teme que el concejo pierda algún tren por no acudir a las reuniones del Área Metropolitana debido a este conflicto?

-No. Mieres no está en este momento en las reuniones, pero va a estar.

-Se encuentra en la fase final de su segundo mandato. ¿Alguna espina clavada?

-Hay cuestiones que nos hubiera haber solventado en estos años, aunque muchas de ellas están fuera de nuestras competencias. Una es el impulso por parte del Principado del parque científico y tecnológico de Figaredo, que confío sea ya una realidad a partir de 2019. Otra es el cuartel de la Guardia Civil, que es la entrada de Mieres, un equipamiento que se iba a inaugurar en 2019 y cuyas obras no han empezado. O las pantallas antiruido de la autopista. Se trata de cuestiones que son importantes para el bienestar de la ciudadanía. En lo que son competencias municipales, empezamos a tener ya inversiones tras rebajar la deuda de forma considerable.

-¿Va a tener un tercer mandato?

-Queda pendiente la conversación que hay que tener en casa con la familia y con el partido. Pero hay margen para eso. No está decidido.

-¿Pero tiene ganas?

-No se trata de eso. Se trata del momento. Se trata de embarcarse otros cuatro años, y tengo nietos, una hija fuera. El Ayuntamiento me lleva tiempo y ese trabajo va en detrimento de muchas cosas. Veremos qué hacemos.

-¿Hay relevo en IU?

-El partido no queda huérfano. Antes de mi llegada había partido y, tras mi marcha, lo seguirá habiendo. No soy el principio ni el fin de nada.