«Las prejubilaciones acallaron los ánimos de la movilización minera»

El alcalde de Aller, David Moreno, junto al pozo Santiago en Caborana. / JESÚS MANUEL PARDO
El alcalde de Aller, David Moreno, junto al pozo Santiago en Caborana. / JESÚS MANUEL PARDO

«Estamos trabajando para que la asociación de municipios con explotaciones intente revertir los últimos cierres de minas en la región»

ALEJANDRO FUENTE MOREDA.

Aller comienza 2019 sin uno de sus emblemas: el pozo Santiago, que cerró a finales de diciembre. El alcalde del municipio, David Moreno, analiza la situación del concejo tras echarse el cerrojo en un año de elecciones municipales y tras haber sido llamado a declarar por el 'caso Hulla', por las licencias otorgadas para la residencia del Montepío.

-¿El fin de la minería en el concejo representa decir adiós a toda una forma de vida?

-Espero que no. De hecho, desde la Corporación municipal manifestamos nuestra negativa a la clausura de la explotación. No estamos parados, ni mucho menos. Trabajamos para movilizar a los alcaldes de las comarcas del carbón y, obviamente, la asociación de municipios mineros tiene que intentar revertir esta situación que tenemos a día hoy.

-¿Pero a qué aspira?

-A que la transición energética sea justa. Se han incumplido los planes de reactivación, que fue frenada. Se han perdido siete años en los que no se ha hecho nada. Por tanto, las explotaciones se podrían mantener abiertas por ese mismo tiempo para garantizar que se cumpla ese plan de regeneración y se mantenga el empleo para los vecinos del valle y de las comarcas.

-¿En qué consiste esa transición energética justa?

-Nadie lo sabe. Pero creemos que tiene que pasar por el desarrollo de un plan de cambio de modelo.

-¿Echa de menos presión social?

-Hay una cuestión importante. Resulta muy difícil tensionar a una población que ha sido durante mucho tiempo, de alguna forma, 'trabajada'. Me refiero a las prejubilaciones, que han sido un bálsamo importante para acallar cualquier ánimo de movilización. Eso se desactivó. Queda otra población activa muy vinculada a la extracción con una preocupación mucho mayor. Hay un problema de especial resignación. Queda poca ilusión. Nos corresponde a nosotros, antes eran los sindicatos, tratar de sensibilizar a la población y que vea que se trata de un problema que nos va a afectar a todos.

-Es algo que se ha visto hace poco con el encierro de los cinco mineros de la subcontrata en la mina de Caborana.

-Entiendo que podíamos haber sido más de los que éramos. Y comprendo que, desde las últimas movilizaciones del 2012, la gente está en una especie de letargo. Cuesta calentarla en el sentido de hacerla reaccionar. Esto no se logra de un día para otro y todo se produce en un tiempo temporal corto coincidiendo con una festividad.

-¿Pero se sabía que habría un cierre?

-No, para nada. Fue el pasado 21 de diciembre cuando que iban a cesar la actividad extractiva en Santiago y Carrio, en Laviana. Nicolasa sigue abierto. Fue un acuerdo como pudo ser otro. Pero, ese día, cuando se anunció el cierre de la explotación allerana, tendría que estar activo el plan industrial alternativo y no lo está.

-Sigue sin completarse la estación invernal de Fuentes de Invierno.

-Me consta que el consejero de Educación, Genaro Alonso, que es allerano, está implicado y trabaja para la conexión de la estación con la leonesa de San Isidro. El problema es que no encuentra receptividad por parte de la Diputación de León.

-Han sido cuatro años complicados para usted, sobre todo, por los muchos procesos judiciales.

-Nunca lo he tenido fácil. He sufrido un acoso judicial muy importante. Eso es notorio. Y he tenido que lidiar con una mala situación económica, sobre todo en el primer mandato, debido en gran parte por la deuda del Gobierno central en el Ayuntamiento de Aller: dos millones de euros de fondos mineros. Teníamos un periodo medio de pago a proveedores de 400 días. Ahora se paga en cuatro. Hemos logrado hacer inversiones modestas para resolver problemas del concejo. Estoy satisfecho con la labor que no se ve.

-Habla de acoso judicial. Se resolvió el proceso por prevaricación administrativa, pero ahora está el 'caso Hulla' por la residencia del Montepío de Felechosa.

-No tengo miedo sobre este asunto. Todas las licencias se dieron con informes favorables y hubo unanimidad en la Corporación para impulsar un proyecto que era y es generador de empleo.

-¿Desfilar por los juzgados pesa políticamente?

-Pesa más personalmente. Mi familia lo sufre porque no me quieren condicionar.

-¿Tiene decidido su futuro?

-No tengo prisa para decidir sobre lo que voy a hacer.

-¿Cabe una candidatura independiente?

-No está eso en mi cabeza.

-¿Habla con la FSA?

-No he tenido comunicación con la dirección de mi antiguo partido. Fui expulsado y sigo en Aller esperando si alguien se va a dirigir a mí o no.