La Rebollada reclama al Principado más control del polvo de Pumardongo

Escombrera de Hunosa en Pumardongo, en Mieres. / JESÚS MANUEL PARDO
Escombrera de Hunosa en Pumardongo, en Mieres. / JESÚS MANUEL PARDO

La asociación vecinal de la población mierense pide investigar si la escombrera de Hunosa cumple con las obligaciones ambientales

ALEJANDRO FUENTE MIERES.

La asociación de vecinos La Fuentina de La Rebollada ha remitido un escrito dirigido a la Consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio ambiente por la que se reclama una actuación para evitar las «intensas nubes de polvo» que se generan en la zona norte de Mieres desde la escombrera que Hunosa tiene en Pumardongo. «El problema es especialmente grave cuando hay viento y las partículas afectan a una parte importante de la población», señalan.

En el escrito, firmado por el presidente del colectivo, Miguel Ángel Martín, explican que son muchas las quejas de los residentes de esta zona del municipio y que afecta, sobre todo, a poblaciones como Aguilar o El Padrún. Se trata de la última escombrera activa en Mieres de la compañía estatal Hunosa. «Cuando corre el viento se levanta una gran nube de polvo y esta genera importantes molestias, incluidos los usuarios de un centro geriátrico que hay en las inmediaciones».

Son cuatro las medidas que reclaman a la Administración regional: que se comunique a la asociación vecinal hasta qué cota tiene previsto llegar la escombrera, que se busque una fórmula para que no se produzcan esas nubes de polvo, que se facilite al colectivo el permiso medio ambiental y que se sancione a la empresa Hunosa si incumple cualquier precepto de protección. Estas peticiones también has sido trasladadas a la responsable de Urbanismo del Ayuntamiento de Mieres, Delia Campomanes.

Cinco millones de toneladas

La superficie donde acaban estos áridos se encuentra muy cerca del pueblo de El Padrún. Se trata de una de las pocas escombreras que todavía mantiene la hullera. Es aquí, junto a la escombrera de Matona, en Langreo, a donde se trasladan los estériles procedentes del lavadero de Batán y de la térmica mierense. Se estima que a lo largo de un año se pueden transportar un total de 390.000 toneladas de residuos. En el periodo que va desde 1997 a 2017 se han generado más de cinco millones de toneladas de residuos vertidos a la escombrera de Pumardongo.

Esta escombrera comenzó a almacenar los estériles procedentes de los lavaderos de carbón de los valles del Nalón y del Caudal hace casi treinta años. En estos casos la hullera elaboró planes para asegurar la estabilidad y seguridad de los depósitos, se adoptaron medidas para conducir el agua de escorrentía y se contemplaron actuaciones para corregir el impacto visual de las montañas de residuos. Además, en el caso de Pumargondo, ya se han realizado labores de restauración en zonas de la escombrera que ya están saturadas y en las que ya no se depositan residuos.

Hace un año Hunosa licitó los contratos correspondientes al transporte de cenizas desde la central térmica de La Pereda a la escombrera de Pumardongo y el del mantenimiento del propio vertedero. El importe era de 484.000 euros.