Seis años de cárcel para tres cuidadores por la muerte de un anciano en Mieres

Los tres condenados, a la entrada de los juzgados de Oviedo, con los abogados. / ÁLEX PIÑA
Los tres condenados, a la entrada de los juzgados de Oviedo, con los abogados. / ÁLEX PIÑA

La sentencia determina que «el desenlace fatal podría haberse evitado si el octogenario hubiese recibido atención médica»

MARTA VARELA MIERES.

«Cabe concluir que existe una relación de causalidad entre el fallecimiento y la inacción de los gerontólogos acusados, quienes a lo largo de la madrugada del 2 de mayo de 2016 desatendieron al paciente a pesar de haber recibido indicaciones expresas para intensificar su vigilancia». El Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo ha condenado a tres empleados de un geriátrico de Ablaña (Mieres) a una pena individual de dos años de cárcel por un delito de homicidio por imprudencia grave por la muerte de un residente de 84 años con dependencia severa, que no fue debidamente atendido.

La sentencia, contra la que cabe recurso, establece la relación de causalidad entre el fallecimiento y la pasividad de los acusados, dos mujeres y un hombre, que no prestaron atención a la evolución del octogenario cuyo estado de salud había empeorado días antes.

La magistrada exonera tanto a los gerontólogos, como al seguro y a la residencia de Mieres de la responsabilidad civil subsidiaria, con lo que los sobrinos del fallecido no recibirán ninguna indemnización.

El fallo señala que los acusados, a los que también inhabilita para ejercer cualquier trabajo relacionado con personas mayores durante cuatro años, solo visitaron a la víctima en dos ocasiones en toda la noche «y por un brevísimo espacio de tiempo», hasta que se percataron de su fallecimiento pasadas las cinco de la madrugada. Todo ello a pesar de que, al inicio del turno de noche, recibieron «indicaciones expresas para intensificar su vigilancia» ya que el anciano llevaba días con un cuadro de vómitos.

El residente falleció por causas naturales por una insuficiencia cardiorrespiratoria aguda, consecuencia de un síndrome neuroléptico maligno con fiebre muy alta como efecto adverso de un medicamento antidepresivo que tenía pautado, de modo que se descarta relación alguna con los vómitos. Sin embargo, el fallo subraya que «el desenlace fatal podría haberse evitado» si el anciano hubiera recibido atención médica.

Limpiaron la habitación

La magistrada incide en que «la omisión imprudente se prolongó prácticamente durante toda la noche del día 2 de mayo y la madrugada del 3 de mayo de 2016. Pese a que los acusados pudieron comprobar que el anciano continuaba con los vómitos, esperaron hasta las 2.40 horas para llamar al 112 y reclamar asistencia médica. La doctora de guardia de Mieres, que llegó pasadas las 3.30 horas, no pudo acceder al centro al estar estropeado el sistema de apertura a distancia utilizado por las noches y «ni siquiera se molestaron en salir a abrirlo manualmente pese a ser conocedores de que había una llave tipo 'allen' que podía ser utilizada en tales casos».

Los acusados se percataron del fallecimiento del anciano pasadas las 5.30 horas y entonces decidieron, «en contra del protocolo de actuación», asear el cuerpo para limpiarle los restos de vómito, quitarle la ropa sucia y dejarlo desnudo con un pañal y bajo una sábana limpia». Los trabajadores no avisaron de la muerte del hombre al 112 hasta las siete de la mañana, hora en la que pudo entrar la médico. Sin embargo, la facultativa se negó a certificar la muerte del anciano al apreciar que la escena había sido alterada, por lo que dio aviso a la Guardia Civil.