Los trabajadores del área de cementerios de Langreo temen nuevas agresiones

Los trabajadores del área de cementerios de Langreo temen nuevas agresiones

Los empleados municipales aseguran que los conflictos internos persisten desde hace muchos años

MARTA VARELA LANGREO.

Los compañeros de la trabajadora del servicio municipal de cementerios de Langreo que ha denunciado haber sufrido acoso laboral están preocupados. Temen que los problemas no hayan acabado y que su compañera pueda volver a ser víctima de un intento de agresión, como ya le sucedió el pasado jueves, cuando iba acompañada de una trabajadora de otra área. Quienes han vivido de cerca todo el conflicto lo tienen claro: «No teme a nadie, el encargado siempre le ha dejado hacer lo que quisiera», aseguran de forma tajante.

Este comportamiento presuntamente permisivo por parte del superior se recoge en la declaración que ha realizado la empleada, a la que ha tenido acceso EL COMERCIO. En la misma se relata que el Jefe de Servicio fue informado de que este problemático trabajador insultaba al encargado. La respuesta: «Me manda callar, que no dijera nada. Lo disculpaba con frases como 'ya ves, es así', 'hay que entenderlo'.... y similares». Algunos trabajadores del área explican que esta actitud, que «lleva años produciéndose, le ha hecho creer que puede hacer lo que quiera».

La investigación que se está llevando a cabo no afecta solo a dicho empleado, sino a otros seis compañeros, todos miembros del equipo de cementerios, por ese presunto delito de acoso y también por otros de cobros irregulares, todos descubiertos tras esas declaraciones de la presunta víctima en el Ayuntamiento.

Venta de chatarra

En relación con esos otros posibles delitos que estarían relacionados con trabajos irregulares y no estipulados en el convenio, estos mismos trabajadores apuntan que «llevan años produciéndose». Irregularidades que también han quedado plasmadas en la investigación municipal. «Nos hacen a los demás incumplir la orden que tenemos de enviar a Cogersa el material sobrante de las exhumaciones, tanto marcos de aluminio, como piezas de mármol y letras o números», aseguran los empleados. Y siguen: «Las letras y partes de mármol las usan para hacer obras privadas en los cementerios municipales, mientras que las piezas inservibles las venden a un chatarrero de Frieres». Afirmaciones éstas que se relacionan con los datos expuestos por el propio regidor langreano, Jesús Sánchez, quien afirmó que existían facturas por la venta de unos 500 kilos de chatarra en la zona de Frieres.

Todos estos hechos provocaron que el expediente iniciado en la Oficina de la Unidad de Personal del Ayuntamiento de Langreo fuese trasladado a la Fiscalía para valorar si los comportamientos denunciados y descritos fuesen susceptibles de ser considerados como delito, tal y como adelantó EL COMERCIO.