Los trabajos por el argayo de La Cortina costarán un mínimo de 350.000 euros

Una excavadora trabaja ya en el argayo de La Cortina. / FOTOS: JESÚS MANUEL PARDO
Una excavadora trabaja ya en el argayo de La Cortina. / FOTOS: JESÚS MANUEL PARDO

La empresa construye un acceso para que la maquinaria llegue a la parte alta del talud, que se asegurará con hormigón y una malla metálica

ALEJANDRO FUENTE LA CORTINA (LENA).

Los vecinos observaban con atención las primeras labores para asegurar el talud y retirar las rocas del inmenso argayo de La Cortina; una excavadora de la empresa Construcciones Souto derribaba parte de una cuadra afectada por el derrumbe de lodo y piedras que casi se lleva por delante el pueblo el martes de la semana pasada, 26 de junio. El plazo que se maneja es de, al menos, tres meses, y el coste inicial de los trabajos asciende a 350.000 euros, tal y como detalló ayer la alcaldesa, Gema Álvarez, a pie de obra; no obstante, se trata de una cuantía que puede verse incrementada en función de los trabajos necesarios en cada momento.

«El plan es habilitar un camino para que podamos llegar hasta la parte más alta de la zona en riesgo, a unos cien metros; para ello, vamos a abrir el paso por los escombros y construiremos una senda en zigzag hasta llegar a la zona cero», explicó el jefe de obra, Jesús Antuña. Una vez en la zona alta, se procederá a buronar con hormigón y a tender una malla metálica que asegure el muro. El último paso será hacer una escollera con el material desprendido.

El jefe de obra de Souto, empresa especializada en este tipo de trabajos -«este año hemos trabajado en siete argayos en la región»-, admitió que se trata de una de las obras «más complejas a las que nos hemos enfrentado hasta el momento; no nos hemos encontrado con desprendimientos de estas dimensiones, va a ser una actuación compleja y larga». Se va a retirar la tierra desde la parte de arriba, una vez se llegue por la citada pista. Lo último será picar los grandes bloques de piedra para usar ese material y levantar una escollera en el talud. «Casi hay que reconstruir el pueblo», afirmó Antuña; no todo, pero sí la parte más afectada ya que, además de las viviendas alcanzadas -un total de cuatro-, el desprendimiento se llevó por delante caminos, carreteras y servicios de los vecinos. «Todo eso hay que volver a habilitarlo», apuntó.

«Luz al final del túnel»

La regidora quiso estar en el inicio de trabajos de limpieza del argayo y dar cuenta de la información disponible a los residentes. «El proceso de contratación de las obras ha sido bastante rápido, por la urgencia de las mismas; llevamos días ya trabajando con el Principado. Y los vecinos están más tranquilos porque ven que se trabaja por su seguridad». Álvarez confesó que no se atreve aún a cifrar el coste de las labores necesarias y puso como ejemplo la actuación en el desprendimiento de Anzó, en Sobrescobio, «que comenzó también con unos 300.000 euros y, al final, se elevó a más de 800.000».

En el pueblo había ayer medio centenar de vecinos; de forma habitual residen solamente seis, pero se llena en verano y los fines de semana. Se reunieron en el centro social. «Con las máquinas trabajando, ya vemos al luz al final del túnel», comentaron esperanzados algunos.

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