Los vecinos alertan del riesgo «inminente» de derrumbe de las tolvas de carbón de Laviana

Las antiguas tolvas de carbón a la entrada de Pola. / J. C. ROMÁN
Las antiguas tolvas de carbón a la entrada de Pola. / J. C. ROMÁN

Advierten de que la caída de cascotes puede afectar al recorrido ferroviario que discurre al lado de esta antigua estructura de hormigón

MARTA VARELA POLA DE LAVIANA.

Se trata de un elemento singular, una muestra de la arqueología industrial que podría desaparecer. Las antiguas tolvas de carbón de Pola de Laviana se encuentran en un grave estado de deterioro, que hace pronosticar a los vecinos que puedan derrumbarse «de manera inminente». Así lo alertan desde el concejo. Y se advierte, también, de que un posible derrumbe podría afectar al recorrido ferroviario que pasa justo al lado.

Se reclama responsabilidades a las distintas instituciones para «intentar evitar el derrumbe y, aunque por el momento no se restauren, al menos que las protejan», explicaba uno de los vecinos. De este modo, se pide al Ayuntamiento que inicie las acciones necesarias para encontrar una solución a este deterioro, en base a asegurar su conservación. Y, de paso, que se «limpie un poco la zona para mejorar el aspecto exterior, que ahora mismo da la sensación de abandono total», apunta.

Se trata de una gran construcción de hormigón, cercana a la estación del tren, que no pasa inadvertida. Su gran altura hace que se visualice desde gran parte del entramado urbano de La Pola. Actualmente, es la única construcción de este tipo conservada íntegramente en toda la comarca minera del Nalón. Su deterioro es notable, lo que hace que en algunas reseñas históricas ya aparezcan como «las ruinas de las tolvas de Fradera». Están calificadas como patrimonio histórico de Asturias y patrimonio civil de Laviana. Desde Izquierda Unida de Laviana se lleva varios años reclamando que se tomen medidas para evitar que la edificación continúe dañándose. Incluso recurrieron al Principado para ayudar en este proceso. A pesar de sus peticiones no se ha tomado ninguna medida. La nieve y el agua en el periodo invernal están siendo los principales enemigos de la edificación y ha terminado por derribar parte de su techumbre.

La singular construcción se ubica junta a las primeras viviendas de la localidad. Se trata de todo un símbolo del pasado minero para los vecinos, que temen su desaparición. Las tolvas servían como almacén para el carbón que la empresa Cementos Fradera -perteneciente a la familia francocatalana Camps-Boussen- extraía de las minas de la zona alta del concejo.

Cuando había carbón para cargar un tren, se llevaba hacia el puerto de El Musel, donde era embarcado con destino a las cementeras que la empresa tenía en Cataluña. El montante de producción llegó a ascender a 40.000 toneladas anuales.

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