Yolanda Díaz y Sabino Canga, Mierenses del Año

Yolanda Díaz, componente de Clowntigo. /  J. M. PARDO
Yolanda Díaz, componente de Clowntigo. / J. M. PARDO

La asociación que falla los premios desde hace 46 años reconoce la labor que desempeñan las asociaciones Clowntigo y Parkinson Asturias

ALEJANDRO FUENTE

La Asociación Mierenses del Año acaba de fallar sus galardones anuales, que ya suman 46 ediciones. El presidente de la entidad, Laudelino Rodríguez, 'Tito', fue el encargado de dar a conocer el nombre de las dos personas que el jurado ha considerado merecedoras de este reconocimiento por su labor altruista. Se trata de Yolanda Díaz Calvo, una de las integrantes de Clowntigo, un colectivo que de manera desinteresada acude al área de oncología infantil de Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) «para hacer más llevadera la recuperación de los más pequeños con graves dolencias». El otro premiado es Sabino Canga Ardura, de la Asociación Parkinson, ya que «solo la ilusión de ayudar a otras personas que padecen su misma enfermedad puede explicar su resistencia y su entrega a los demás». El acto de entrega de los premios está previsto para el próximo 5 de abril, en la Casa de Cultura «si no hay goteras», decía con sorna Rodríguez.

Yolanda Díaz tiene 53 años. Es camarera de pisos en un hotel y madre de dos hijos. Pero cuando se pone la nariz roja se convierte en otra persona completamente diferente, es 'Sacarina'. «Es increíble ver la expresión de los pequeños en cuanto entras en planta, también la de los padres, que es importante. Les llevas alegría, es un sentimiento indescriptible. Engancha, llena personalmente. Mi felicidad empieza cuando veo esas sonrisas», subraya.

«Estoy muy sorprendida por este reconocimiento, no me lo esperaba para nada. Sobre todo, porque parece que la labor que hacemos desde Clowntigo es muy desconocida por la sociedad y, puede, que hasta poco valorada porque, al final, solo somos payasos». Ella, no obstante, está convencida de que el trabajo que se realiza en las plantas de infantil del hospital asturiano es «importante» para los pequeños. «Somos un total de catorce personas las que formamos este grupo desde hace diez años; yo llevo tres, empecé porque ya disponía de más tiempo para participar». Sus actuaciones están bien preparadas aunque el ingrediente principal sea la improvisación. «Dedicamos una jornada a la formación, la música, expresión corporal y a talleres varios, como uno de caídas y de porrazos». Luego lo aprendido lo muestra «todos los viernes del año, aunque llueva o truene».

Trabajo invisible

Admite que no siempre es fácil acudir al hospital vestida de payaso. «Hay que lograr multitud de permisos y hasta hay que superar las reticencias de algunos médicos. Pero yo estoy convencida de que hacemos bien, incluso para los que están en la UCI pediátrica, solo con la música experimenten una mejoría», señala en referencia a los bebés en incubadoras.

Sabino Canga lo admitía: «Me llamó la noche anterior Tito para informarme del fallo, le dije que no me lo creía». De hecho, dice que no merece «premio alguno porque yo solo represento a una agrupación, a un importante número de personas que hacen un gran trabajo. Si para alguien tiene que ser este reconocimiento, es para todos ellos», afirmaba. La Asociación Parkinson nació en 1997. Presta diferentes servicios, tanto para paliar síntomas motores como de otro tipo y ofrece actividades de logopedia, acuaterapia, talleres de manualidades, charlas y mesas redondas. También se atiende a las necesidades de los familiares con información y orientación.

Tito Rodríguez señalaba que este año solo hay dos galardonados porque también se han reducido las candidaturas. Tras el primer corte, llegaron siete.