«Debería haber una prueba de acceso a la Universidad común para todo el país»

García Llamas, decano de la Facultad de Educación de la UNED. / E. C.
García Llamas, decano de la Facultad de Educación de la UNED. / E. C.

José Luis García Llamas, decano de la Facultad de Educación de la UNED: «Los profesores tendrían que actualizarse cada cinco años en el uso de herramientas tecnológicas aplicadas a la docencia»

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

José Luis García Llamas (Villanueva de Carrizo, León, 1954) es decano de la Facultad de Educación de la UNED desde enero de 2012 y director del curso de verano 'Cómo innovar en educación: centros innovadores y experiencias prácticas en el aula' que se impartirá en el centro asociado de Asturias entre el miércoles y el viernes de esta semana. La matrícula aún está abierta.

-Con las competencias educativas transferidas, ¿la innovación en las aulas va por comunidades?

-Hay comunidades que están trabajándolo más a fondo y otras que se están iniciando. Asturias, por ejemplo, está incidiendo bastante, como Castilla y León o Madrid.

-¿Cuál es el modelo a seguir?

-En estos campos es difícil hablar de un modelo único, porque habrá que adaptarlo en función de que sea un contexto urbano, rural, industrial... Hay que adaptarlo también a las disciplinas que se imparten.

-¿Hablar de innovación conlleva siempre el uso de nuevas tecnologías o no necesariamente?

-Generalmente sí, pero tampoco pensemos que la tecnología es la herramienta fundamental. Hoy en día es muy difícil concebir el espacio escolar sin el uso de estas herramientas, pero no son la panacea universal.

-¿Tienen las nuevas tecnologías aplicadas a la docencia más ventajas que inconvenientes?

-Sí, pero bien usadas. Producen más beneficios que perjuicios, pero no en todos los sitios ni en todos los contextos. Deben emplearse siempre bajo un cierto control, que no queden a la libre utilización de los estudiantes.

-Francia acaba de prohibir los teléfonos móviles en centros educativos. ¿Medida acertada?

-Considero que más que prohibirlos sería conveniente restringir su uso. Se puede llevar el móvil al centro educativo, pero en el aula, el teléfono se queda fuera.

-¿Dónde se ha demostrado que funcionan estas experiencias innovadoras?

-En el aprendizaje de asignaturas básicas con herramientas tecnológicas, musicales, deportivas. Estas experiencias tratan de vincular experiencias de la vida diaria a los aprendizajes de las asignaturas.

-Precisamente la Música es una de las materias que más presencia ha perdido en los calendarios escolares. ¿Qué le parece?

-Un error. A determinadas edades es fundamental porque despierta los sentidos, las emociones, transmite valores, facilita la comunicación... No puede quedar como una maría. Es una asignatura importante. Igual que todo el tema del juego y la educación emocional. A veces los programas condenan a los profesores. El resultado es que los alumnos aprenden muchos contenidos, que al final se van olvidando. En cambio, las emociones, los valores, las actitudes, los procedimientos... eso se consolida.

-¿Están los docentes motivados para llevar a cabo experiencias innovadoras en las aulas?

-Regular. Diría que la inquietud la tienen todos, pero fallan los estímulos externos. Y no hablo de compensaciones económicas sino de, por ejemplo, reducir los horarios para que puedan dedicarse a preparar otros materiales. O facilitarles estancias en centros experimentales para que conozcan otras iniciativas, o facilitarles desplazamientos a Inglaterra o Francia, para los interesados en el bilingüismo.

-¿Y están preparados para aplicarlas?

-La mayoría sí, pero la formación permanente del profesorado es una herramienta que siempre tiene que estar presente. Los cambios, sobre todo en el campo de las tecnologías, son tan vertiginosos que obligan a actualizarse. Cada cinco años o así tendría que haber un reciclaje en el uso de las herramientas tecnológicas.

-¿Qué papel juegan las familias?

-Uno fundamental. La familia tiene que estar implicada en la educación de los niños. Si el mensaje que se transmite en la escuela es contradictorio con el que transmite la familia, se va a fracasar. Valores como el compañerismo, la solidaridad o el comportamiento hay que transmitirlos en el colegio, pero practicarlos en casa. Es fundamental para que los cambios se consoliden y tengan éxito.

-Los decanos de Educación de toda España promueven un 'MIR docente' para acceder a la profesión. ¿Es la constatación de que el actual sistema está caduco?

-El acceso a la profesión tiene una regulación muy antigua y hace falta actualizarlo. Lo importante es que las personas que se van a dedicar a la docencia estén motivados y tengan una buena preparación.

-¿Es partidario de una nota de corte elevada, como hacen los países nórdicos?

-De poco vale poner una nota de corte alta y que salga gente bien preparada si luego todas las universidades privadas on line, que no tienen nota de corte, admiten a todos los que no admite el resto. Cuando terminan, todos tienen el mismo título. Eso se nota después, cuando llegan a las aulas porque la preparación, teórica y práctica, no es la misma ni mucho menos.

-¿Cuántos alumnos salen de su facultad cada año?

-Se vienen graduando unos 425 de Educación Social y 280 de Pedagogía. Ahora estamos preparando el grado de maestro en Educación Infantil. Empezaríamos en el curso 2019-2020. Una vez implantado, querríamos avanzar también en el de Primaria. Creo que en un año o dos podremos prepararlo.

-Los alumnos asturianos se quejan de que las pruebas de acceso a la universidad no sean comunes en todas las comunidades.

-Es que es de cajón. Si hacemos un distrito único a la hora de elegir universidades, la prueba también tiene que ser la misma en todo el país, sobre todo en las materias básicas. Tiene que haber una parte común, igual para todos. Lo que no descarto es que haya una parte específica de cada comunidad, conforme a los curriculum que desarrollan durante el Bachillerato.

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