La denunciante de siete médicos del HUCA: «Mi hermana quizás seguiría viva si no fuese por el ego de unos médicos. No hicieron nada para salvarla»

Instalaciones del HUCA./
Instalaciones del HUCA.

Aitana Fernández ha denunciado a siete médicos del HUCA después de que su hermana falleciese por una meningitis que los facultativos diagnosticaron por error como un problema de salud mental

PABLO SUÁREZ

Según reza la autopsia, Andreas falleció el 24 de abril de 2017 por una meningitis linfocitaria añadida a una miocarditis. Sin embargo, el tratamiento que recibió en los días previos a su fallecimiento no fue el habitual para este tipo de patologías. Al contrario. Los síntomas de Andreas fueron diagnosticados por varios médicos del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) como un problema de salud mental, y la joven, licenciada en Psicología a punto de opositar, fue atada a una cama de forma involuntaria durante tres días. Andreas se murió sin saber de qué, pero convencida de que aquello que le provocaba un fuerte dolor de cabeza, fiebre y alucinaciones auditivas era de todo menos un problema mental. «Nadie se muere de repente por una enfermedad mental. Mi hermana les decía a los médicos que lo que tenía era orgánico, una infección», afirma Aitana Fernández, hermana de la víctima y quien tras su fallecimiento decidió emprender una batalla legal contra los facultativos que atendieron a su hermana y cuyas valoraciones, erróneas, considera las grandes responsables de la pérdida.

Ahora, esa denuncia en la que Aitana acusa a siete médicos del HUCA, actualmente en activo, de homicidio por imprudencia profesional grave, apura los últimos pasos de la investigación penal después de que el caso fuese reabierto en febrero de 2018. La instrucción se dará por concluida con el informe forense, un documento que resultará clave en el juicio que se anticipa. «Cuando me dijeron que a mi hermana le habían aplicado contención mecánica (atar a un paciente a la cama para evitar comportamientos violentos o autolesiones) quise sacarla de ahí. Sin embargo, la psiquiatra me dijo que la potestad sobre ella la tenía el hospital», asegura Aitana. La profesional a la que se refiere es a la actual jefa del área de Psiquiatría en el HUCA y una de las facultativas denunciadas. «No hicieron nada para salvar su vida. Si no fuera por el ego de los médicos, quizás mi hermana seguiría viva», insiste.

EL COMERCIO ha podido hablar con la jefa del área de Psiquiatría del HUCA, quien por el momento ha declinado hacer declaraciones al respecto.

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Antecedentes familiares

Uno de los motivos que pesó a la hora de emitir el primer diagnóstico, que a la postre se demostraría erróneo, fue el hecho de que la madre de la fallecida padece de esquizofrenia. «Vieron eso y dieron por hecho que Andreas también tenía una patología mental. Pesaron mucho más los antecedentes que la posibilidad de que lo que tuviese fuera una enfermedad orgánica», afirma Aitana.

Su hermana fue en una primera atención en un centro médico diagnosticada de amigdalitis aguda. Al ver que los dolores no remitían, Andreas acudió hasta en dos ocasiones al HUCA. En la segunda visita hace referencia a unos ruidos que dice escuchar. El informe de los médicos insiste en la amigdalitis aguda e incluye, por primera vez, los antecedentes psiquiátricos de su madre. Dos días después, Andreas acude de nuevo al hospital, donde es ingresada de manera voluntaria en el área de Psiquiatría.

Al día siguiente y en vista a que no se le está practicando ningún tipo de prueba relacionada con una infección, Andreas pide irse. La psiquiatra se lo niega al considerar necesario su ingreso, por lo que pauta la contención mecánica de la paciente. Unas 30 horas después de tomar esa decisión, el hospital comunica al juzgado de guardia el ingreso involuntario de Andreas.

Según la normativa actual, esta medida debe ser notificada antes de que transcurran 24 horas. El forense no obstante, tras visitar a Andreas, emite un informe favorable a la decisión. El lunes 24 de abril, cuatro días después de haber ingresado en el HUCA, la joven entra en parada cardiaca y fallece. Al día siguiente, la jueza incluso llega a firmar el informe elaborado el día antes por el forense, al desconocer que la paciente hubiese fallecido.

Tras conocer lo sucedido y la denuncia de Aitana, el HUCA anunció la apertura de una investigación interna de la que, por el momento, no se conoce a qué punto llegó.

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