Investigadores del IMOMA descubren nuevos genes implicados en la aparición y desarrollo de linfomas B

Juan Cadiñanos, investigador del IMOMA./ÁLEX PIÑA
Juan Cadiñanos, investigador del IMOMA. / ÁLEX PIÑA

En este estudio, que escribe la identificación de genes afectados por estas alteraciones más esquivas y su relevancia en linfomas B, han participado alemanes, ingleses, y españoles

EFEOviedo

Un estudio publicado este viernes por la revista Nature Communications descubre nuevos genes implicados en la aparición y desarrollo de linfomas B, colaborando en esclarecer las bases de moleculares de un cáncer que afecta a 300.000 personas cada año. En esta investigación, que escribe la identificación de genes afectados por estas alteraciones más esquivas y su relevancia en linfomas B, han participado investigadores alemanes e ingleses, y también españoles del Instituto de Medicina Oncológica y Molercular de Asturias (IMOMA) gracias al mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson.

El linfoma de células B es el cáncer hematológico (tumor de células sanguíneas) más frecuente y, al igual que sucede con otras células en otros tipos de cáncer, en los linfomas las células de la sangre sufren muchas variaciones en su libro de instrucciones (su ADN) que hacen que pierdan el control sobre sus funciones. Estas variaciones pueden ocurrir directamente sobre las letras del ADN (mutaciones genéticas) o afectar a la manera de leer y/o interpretar las instrucciones (alteraciones epigenéticas, transcripcionales o post-transcripcionales).

El estudio se ha realizado en ratones utilizando unas herramientas moleculares llamadas transposones: fragmentos de ADN capaces de saltar de una región a otra del genoma causando alteraciones en el libro de instrucciones de las células de modo aleatorio.

Los transposones utilizados en este caso tienen la peculiaridad de que solo son capaces de inactivar los genes en los se insertan y las células en las que los transposones inactiven alguno de los genes esenciales para frenar la aparición y el avance de los tumores (genes supresores tumorales) son capaces de crecer descontroladamente.

Tras estas manipulaciones moleculares, se examinaron en profundidad aquellos ratones que desarrollaron linfomas de células B para identificar qué genes están implicados en el desarrollo de este tipo de tumor.

Los investigadores identificaron algunos genes que se habían implicado previamente en el desarrollo de linfomas, lo cual certifica la validez la estrategia seguida, pero también identificaron genes cuya relación con el linfoma de células B no se había descrito hasta ahora.

De hecho, el 74% de los genes identificados en el estudio no se encuentra entre las listas de los genes afectados por mutaciones genéticas conocidas en los linfomas B.

Sin embargo, los investigadores observaron que los productos de los genes identificados se encontraban en cantidades significativamente menores en los linfomas B humanos que en las células B no tumorales.

Para confirmar la validez de sus hallazgos, los investigadores generaron células precursoras de células B de ratón en las que habían eliminado el gen Rfx7 o el gen Php (dos de los nuevos genes supresores tumorales descubiertos) y las inyectaron en ratones sin células B. En ambos casos, todos los ratones inyectados desarrollaron linfomas B con extremada rapidez (entre 100 y 130 días tras la inyección).

Por último, los científicos comprobaron que los productos de otros cinco genes identificados, llamados GNA13, MEF2C, NR3C1, TOX y ZCCHC7, son más abundantes en los pacientes con mayores probabilidades de sobrevivir al tumor, lo cual valida la importancia clínica de los hallazgos y refuerza el papel de estos genes como nuevos supresores de la linfomagénesis B.

Los descubrimientos desvelados en esta publicación permiten ampliar el conocimiento de los linfomas B y serán el punto de partida para el desarrollo de estrategias encaminadas a personalizar el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento del cáncer hematológico más frecuente.