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BELÉN G. HIDALGO
VALDÉS.
Lunes, 15 de marzo 2021, 01:33
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La Red Sísmica Nacional registró la madrugada del domingo un pequeño terremoto, de magnitud 2,4, en la costa Cantábrica. El temblor, según revelaron los sismógrafos, se detectó a las 00:16 horas, si bien no fue perceptible en tierra, pues se originó a unos 50 kilómetros al norte de la costa de Luarca, en Valdés.
«Para que se perciba sin aparatos ha de alcanzar una magnitud 3 y registrarse cerca de la superficie. Además, en esta zona suelen ser terremotos de unos diez kilómetros de profundidad y no suelen generar ni una pequeña ola», apuntó el geólogo de la Universidad de Oviedo, Carlos López, que aseguró que este fenómeno de baja magnitud se repite con frecuencia en la costa occidental.
La falla en que se originó este terremoto es la denominada falla Cantábrica, producto de la rotura de dos placas tectónicas con más de 300 kilómetros de longitud que atraviesa gran parte de la región en diagonal y muy estudiada por los geólogos de la Universidad de Oviedo. «Nace frente a la costa de Ribadeo y entra por Avilés, pasa por el centro de Asturias y sale por el puerto de Ventaniella (Ponga), atraviesa la provincia de León y llega hasta Aguilar de Campoó (Palencia). En el mar se llama Falla Cantábrica», apuntó López, que afirmó que a pesar de que ser «una de las mayores estructuras de España, no es muy activa ni genera terremotos muy grandes».
Los terremotos en Asturias no son un fenómeno habitual, al menos, no los grandes terremotos. Así, según indico el Servicio de Información Sísmica del Instituto Geográfico Nacional, desde mediados del siglo XIX, la región apenas registró una treintena de terremotos significativos. Los seísmos en la región suelen ser de una magnitud inferior a cinco.
Así, el mayor terremoto en Asturias desde que se dispone de instrumentos de medición -hace aproximadamente un siglo- se remonta a 1950 y tuvo lugar en Teverga. Alcanzó una magnitud de 4,6. Se documentaron terremotos importantes en Gijón, Cangas del Narcea y Tineo a lo largo del siglo XIX, incluso uno en Avilés en 1522.
«Los terremotos en el suroccidente son muy enigmáticos, pues son muy profundos. Es raro que se produzcan por debajo de los diez o doce kilómetros, pero entre Cangas del Narcea y Allande se dan terremotos a veinte kilómetros», afirmó el geólogo.
En el Occidente, entre los últimos terremotos de mayor magnitud se encuentran los de 3,1 registrados en Cangas del Narcea (noviembre de 2001) y en Vegadeo (julio de 201). También en Degaña existe constancia de un terremoto de 2,5 en octubre de 2013. Otro de los más recientes se detectó en Allande en junio de 2017. Alcanzó una magnitud 2,4. En este último los vecinos, si bien no percibieron el temblor, relataron haber escuchado un estruendo similar al de un avión que más tarde relacionaron con el terremoto.
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