«La donación de órganos en España le debe mucho a Asturias y al HUCA»

Beatriz Domínguez-Gil, en su despacho de la ONT, en Madrid, esta misma semana. / NEWSPHOTOPRESS
Beatriz Domínguez-Gil, en su despacho de la ONT, en Madrid, esta misma semana. / NEWSPHOTOPRESS

«El Principado ha vuelto a superar su propio récord, lo que pone de manifiesto que la región es una avezada en la puesta en marcha de iniciativas»

OLGA ESTEBAN GIJÓN.

Acaba de presentar unos datos casi inmejorables. De récord.

En Asturias y en España, que es, un año más y van 27, líder mundial en donaciones y trasplantes. La presidenta de la Organización Nacional de Trasplantes defiende que el mérito es de todos. Solo así se consigue que 5.314 personas hayan sido trasplantadas en el país, 135 de ellas en el HUCA, gracias a 2.243 personas que han donado su corazón, riñón, hígado o pulmón. 48 donantes por millón de habitantes. Lo dicho, líderes mundiales. Pero aún, dice Beatriz Domínguez-Gil, hay margen de mejora. Casi siempre lo hay.

-Antes de nada, enhorabuena. 2018 fue año muy bueno.

«Estamos muy blindados ante el tráfico de órganos, pero cualquier noticia negativa puede dañarnos» «Queremos incorporar a la sanidad privada al proceso de donación. Y trabajamos en la donación pediátrica»

-La enhorabuena es para todos porque esto no se podría lograr sin los ciudadanos ni los profesionales sanitarios y no sanitarios que hacen posible el trasplante.

-¿Hay aún margen de mejora? Porque las cifras son de récord...

-Nos hemos propuesto, a través del Plan 50x22, alcanzar los 50 donantes por millón de habitantes y superar los 5.500 trasplantes de órganos para el año 2022. Cada vez es más complicado, porque estamos en unas cifras de excelencia que son difíciles de superar. Ya mantenerlas sería un gran logro. Pero nunca nos quedamos conformes y seguimos tratando de encontrar vías de mejora.

-Ahora hablaremos de esas posibles vías de mejora. Pero antes, ¿cómo se ha logrado llegar a los resultados actuales?

-La base del éxito del sistema español es un modelo de organización que nos permite identificar sistemáticamente las oportunidades de donación y transformarlas en donaciones reales. Solo entre un 1% y un 2% de las personas que fallecen en un hospital lo hacen en condiciones compatibles con la donación. Si el sistema no está preparado para identificar esas situaciones excepcionales, no pasaría nada. La segunda palabra clave es la innovación. Nos hemos anticipado al aumento creciente de necesidad de órganos y hemos sabido innovar en un entorno en el que la potencialidad de donación disminuye, porque baja la mortalidad por tráfico, por enfermedad cerebrovascular... Hemos sido capaces de encontrar nuevos nichos, nuevas vías para conseguir mantener y mejorar nuestras tasas.

-¿Cuáles han sido esos nuevos nichos que se han trabajado en estos últimos años?

-Tres elementos fundamentales y que forman parte del plan 50x22. Uno es la adaptación al cambio de perfil del potencial donante. Estamos trasplantando con éxito órganos de personas de edad avanzada o muy avanzada. En segundo lugar, la colaboración con diferentes áreas del hospital, principalmente con Urgencias. Y en tercer lugar, el desarrollo de la donación en asistolia de personas que fallecen tras una parada cardiorespiratoria. Es una donación más complicada, porque los órganos cuando no reciben sangre se deterioran rápidamente. En el último lustro, la donación en España ha aumentado en un 37% y en gran parte ha sido por esto.

-Volvamos a las nuevas vías de trabajo de las que hablaba al principio. ¿Cuáles son?

-Estamos desarrollando ya un proyecto de cooperación con la sanidad privada. La mayor parte de la donación se produce en el sistema público de salud, pero queremos incorporar a la sanidad privada. Hablo de donación, no de trasplante. Primero, porque creemos que existe una responsabilidad social compartida: cuando una persona, aunque tenga un aseguramiento privado, necesita un trasplante en España, se trasplanta en el sistema público. En segundo lugar, porque se debe ofrecer la opción de la donación independientemente de que fallezca en el sistema sanitario privado.

-¿Qué plazos manejan? ¿Para cuándo esa incorporación?

-Queremos que este año se publique el protocolo marco y el programa de formación. Y que empecemos a implementar de forma sistemática la estrategia de trabajo. La máquina se ha puesto en marcha.

-¿Qué otras opciones de mejora hay?

-El trasplante de órganos de pacientes infectados por el virus de la hepatitis C, incluso en receptores no infectados, gracias a los excelentes fármacos antivirales de acción directa. Evidentemente, informando al receptor y haciendo un balance riesgo-beneficio adecuado. Y estamos trabajando en la donación pediátrica. Si es raro morir en condiciones de ser donante de órganos, que un niño fallezca y lo haga en condiciones de serlo, es todavía más raro. Queremos que cuando esa desgracia ocurra, el sistema esté muy preparado para identificar esa oportunidad.

-Asturias está a la cabeza de las cifras. ¿Qué papel juega el HUCA en todo este proceso?

-Siempre ha sido una comunidad destacada. Asturias y del HUCA fueron pioneros en el desarrollo de lo que hoy se conoce como el modelo español de donación y trasplante. No puedo dejar de mencionar al doctor Chus Otero y a la doctora Dolores Escudero. Han sido unos excelentes aliados y unos visionarios a la hora de entender el papel fundamental del profesional de Intensivos en la donación de órganos. España le debe mucho a Asturias, al HUCA y a estos dos profesionales.

Donación entre vivos

-¿Podría ser una de las primeras comunidades en poner en marcha esas nuevas vías de trabajo?

-Ya tiene prácticamente incorporadas todas las líneas. Han vuelto a superar su propio récord, lo que pone de manifiesto que Asturias es una avezada en la puesta en marcha de las iniciativas.

-Pero no se lleva a cabo la donación en asistolia.

-No. Es la única comunidad que no lo hace, pero tienen unas tasas de donación altísima. Está trabajando en ello.

-¿Qué papel juega en todo el proceso la donación entre vivos?

-En el caso del trasplante renal es muy necesario para las personas jóvenes y los niños. Para ellos es la mejor opción, porque les da unas expectativas de supervivencia extraordinarias. Aunque en los últimos años este trasplante ha disminuido, probablemente porque ha aumentado mucho la disposición de riñones de donantes fallecidos.

-En un país en el que la donación de órganos está tan aceptada, ¿hacen daño casos como el de Abidal, que ponen en duda el proceso?

-Por supuesto. Cualquier noticia negativa en el ámbito del trasplante, que genere algún tipo de duda, puede dañarnos. Ese caso y otros de intentos afortunadamente frustrados de tráfico de órganos generan dudas. Pero podemos decir que estamos muy blindados frente al tráfico de órganos. Tenemos la mejor vacuna: un sistema muy exitoso de trasplantes. Por tanto, no tenemos pacientes desesperados que tengan que recurrir a esos procesos en otros lugares del mundo. Tenemos un sistema muy garantista para evaluar y aprobar una donación entre vivos.