La izquierda suma más concejales que la derecha en Oviedo

La izquierda suma más concejales que la derecha en Oviedo

PSOE, Somos e IU suman catorce concejales, mayoría absoluta, por los trece de PP y Ciudadanos

GONZALO DÍAZ-RUBÍNOviedo

Tiempos interesantes. Aunque a medida que avanzaba el escrutinio, los resultados del PP mejoraban, la irrupción de Somos como segunda fuerza y el suelo electoral del PSOE, amargaron la victoria (la séptima consecutiva) de los populares en la capital del Principado. Los 11 concejales de la lista encabezada por Agustín Iglesias Caunedo empatan con los que suman Somos (6) y PSOE (5) y parece más factible un acuerdo entre ambos, que el imposible entre los socialistas y Foro de hace cuatro años.

La llave queda en manos de Ciudadanos que obtuvo 2 ediles y de IU, con 3. En realidad, de estos últimos. Solo la lista encabezada por Roberto Sánchez Ramos puede quitar o poner rey. Sus tres concejales, con los de Somos y PSOE suman la primera mayoría de izquierdas en el Pleno desde hace casi un cuarto de siglo. El temido «tripartito radical de izquierdas» que agitó Caunedo durante la campaña está ahí. Al alcance de un acuerdo.

El primero en llamar a un entendimiento fue el propio Roberto Sánchez Ramos que urgió a Somos y PSOE «a acordar un programa unitario» y pidió a «las organizaciones sociales que nos emburrien» en la misma dirección. No habló, sin embargo, de quién sería el candidato a la Alcaldía. Sí lo hizo el socialista Wenceslao López: «Parece que los ovetenses han votado una alcaldesa», afirmó ofreciendo su apoyo a Ana Taboada, la cabeza de lista de Somos.

Ese posible acuerdo quitará el sueño a un Agustín Iglesias Caunedo que puede presumir de haber mejorado el resultado que en 2011 obtuvo su predecesor Gabino de Lorenzo (34,3 frente al 33,7%). También de ser uno de los pocos candidatos electorales de su partido que no ha sufrido un duro castigo en estos comicios locales y autonómicos. Las buenas noticias, sin embargo, se acaban aquí. El candidato popular compareció ante la prensa tan solo para decir que el de ayer es «un gran resultado», en un «momento complicado». No admitió preguntas. El ambiente en la fiesta electoral del hotel Barceló era lúgubre.

A la amarga victoria del PP contribuyó de manera decisiva que los votantes que hace cuatro años se pasaron a Foro Asturias no han vuelto pese a los llamamientos a la unidad del voto de centro derecha.

El partido de Álvarez-Cascos pagó ayer las veleidades de su grupo municipal y su cambio de candidato a mitad de carrera. La lista encabezada por Carolina Morilla no alcanzó el 4% de los votos, por el 20,7 que hace cuatro años. No habrá concejales casquistas en la próxima Corporación. Son siete ediles que desaparecen. Quizá los resultados por colegios y mesas electorales ayuden a aclarar a dónde han ido o no los votos que los casquistas arrebataron en 2011 a Gabino de Lorenzo y que no parece probable, por ideología, que hayan acabado en Somos.

La desaparición de Foro deja a Caunedo sin otro posible aliado que Ciudadanos, pero los dos concejales logrados por la lista que encabezaba Luis Pacho Ferrera, que logró el respaldo del 8,5% de los votantes no bastan.

Todos los focos quedaron apuntando a la candidata de Somos: la abogada Ana Taboada, que todavía pasó un mal trago hace siete días al intervenir en el mitin de Pablo Iglesias en La Corredoria. Con un 19,06% de los votos y tras un inicio vacilante en la campaña por sus problemas con Equo, Somos se convirtió ayer en su debú en la segunda fuerza política en el Ayuntamiento de Oviedo. Emulando, desde el otro lado del espectro político, la irrupción fulgurante de Foro hace cuatro años. A Taboada le acompañarán otros cinco concejales de la candidatura de unidad popular respaldada por Podemos. Con un edil más de los que obtuvo ayer el PSOE, parte con ventaja de cara a un acuerdo de gobierno y con el apoyo que ayer le prestó públicamente Wenceslao López.

En el PSOE había caras de circunstancias. El posible final de la hegemonía del PP no ocultaba ayer que el partido obtuvo su peor resultado en unas elecciones municipales, con un 18% de los votos. También rabia porque el millar largo de votos que les sacó Somos quizá se podría haber invertido con mayor apoyo de la Federación Socialista Asturiana o de algunos dirigentes locales y de parte de los ahora exconcejales.

Para desconcierto de politólogos, con nuevas fuerzas emergentes y cabreo latente, la participación electoral cayó del 65,7% de hace cuatro años al 60,3%. Parte puede explicarse por la concidencia con el partido entre el Real Oviedo y el Cadiz, disputado ayer tarde en el municipal ovetense. De hecho, los datos de participación eran a primera hora de la mañana mejores que los de 2011, para desplomarse a medida que avanzaba la tarde.

Cinco puntos porcentuales pueden parecer pocos, pero en números absolutos en 2011 votaron 10.500 ovetenses más que ayer: 119.168 frente a los 108.606. Un puñado de sufragios más que significativo. Las grandes victorias electorales del PP en la ciudad se sustentaban en una alta participación en los distritos electorales del centro de la ciudad, muy superior a la de los barrios. Sin los datos por mesas y colegios, queda por ver si la mayor parte de ese aumento de la abstención se ha producido en el centro, como parece indicar el escrutinio, en perjuicio de PP y Foro, en menor medida.

También saber si Somos se nutre de la misma base electoral que Podemos o ha logrado ampliarla como parece. Taboada mejoró en cuatro punto largos el resultado obtenido por la casa madre en su debú en las elecciones europeas del año pasado. De aquella, Podemos fue primera fuerza en varias mesas de La Corredoria y estuvo cerca, siendo segunda o tercera por poco margen, en los colegios electorales de barrios como Pumarín, Fozaneldi, Teatinos o Ventanielles.

No hay comparación fácil. Somos no existía hace cuatro años, aunque parece lógico pensar que parte del voto que pierden los socialistas haya recaído en la candidatura de unidad popular de Taboada, que también habría captado parte de los casi 3.400 votos que retrocede IU, que pasó de 13.394 a 9.972 sufragios, retrocediendo en porcentaje de voto del 11,3 al 9,3. Aún así, los de IU y los 4.500 que retroceden los socialistas no bastan para explicar los 20.514 votos que recibió Taboada. Menos aún si se tiene en cuenta que la participación fue ayer más baja que hace cuatro años.

Todo son hipótesis. Nada estará seguro hasta que el día 13 los nuevos concejales se sienten en el salón de Plenos para votar por su candidato a alcalde. Un acuerdo a tres pondría fin a cinco lustros de gobiernos del PP. También precipitaría a buen seguro varias renuncias entre la candidatura que acompañó a Agustín Iglesias Caunedo, que hizo un notable esfuerzo por incorporar caras ajenas a la política y que podrían retornar a su actividad profesional de quedarse en la oposición.

Después de 20 años del mismo Ayuntamiento, unas elecciones municipales en Oviedo solo tienen por incógnita si Gabino de Lorenzo manendrá su mayoría absoluta. Ni siquiera si conseguirá más votos que nadie. Sin mayoría absoluta, no seguirá. Aunque en su primer mandato (1991-1995) gobernó a pachas con el CDS, o más bien con un concejal del CDS (Javier Sopeña, que después lo fue del PP), la historia posterior le ha convertido en un caso único en España en cuanto a respaldo electoral.

De Lorenzo es una rara avis, un político que solo sabe funcionar solo. Un político tan inusual como para despreciar en público a Francisco Álvarez-Cascos por su edad, 64 años, cuando él cuenta ahora 68 inviernos.Así funciona, con esa seguridad y con tamaño desparpajo; con la firmeza de quien se sabe refrendado por sus vecinos en todo tipo de circunstancias y durante dos décadas. Porque si el 22 de mayo revalida su gobierno, el alcalde de Oviedo tendrá 72 años cuando acabe el que será su sexto mandato consecutivo e indiscutido. Por lo tanto, suena lógico que, para estos comicios, sus gentes y sus altavoces hayan anunciado que se rodea de miembros de Nuevas Generaciones del PP. Por mucho que le respeten y le quieran sus bases, no deja de ser un septuagenario.Lo cual no quita que no hay en España alcalde de capital regional tan veterano, tan incontestado en las urnas. Y recordando esa solidez, se comprenden mejor las ganas que le tienen sus adversarios. En estas elecciones, además, son muchos: hasta seis siglas compiten con el particular PP de De Lorenzo (que ya es el de Asturias). Cuatro de ellas cuentan con expectativas de voto para alcanzar un edil, según los primeros sondeos: PSOE, Foro Asturias, Oviedo por la Izquierda y ASCIZ. Y otras dos aspiran a colarse en la Corporación como sorpresas, UPyD e Ideas. Sin embargo, solo son siglas, y su proliferación no responde tanto a distintas propuestas sobre cómo gobernar un municipio, sino que más bien atiende a las divisiones internas en partidos viejos, partidos donde compañeros de antaño se enfadan y se escinden, se fundan y se refundan. Pero en esencia, en apellidos, son casi los mismos. Aunque este reordenamiento tampoco mengue la trascendencia social de dichos procesos.

La derecha, por ejemplo. Foro Asturias es el resultado del cisma entre De Lorenzo y Cascos. Sin embargo, hay también otra división, o un carácter más local en esa división conservadora.Hasta la fecha, el éxito del alcalde se ha basado en un juego de tres bandas. Primero, su indiscutible atractivo popular, a pie de calle, la imagen de un paisano íntegro y con un humor campechano en el trato corto. A esa imagen ha añadido una sólida e insólita propaganda comunicativa, que a lo largo de 20 años ha descafeinado muchas de las polémicas en las que se ha enfrascado el regidor (véase, por ejemplos habituales, su negocio familiar de caballos, o el macrogasto del centro hípico municipal, que pasó de los 2,4 millones de euros presupuestados a los 24 millones finales). Y por último, el hasta ahora respaldo de la burguesía tradicional de la capital, las grandes familias herederas del poder económico, de las que no proviene por origen social, pero con las De Lorenzo ha sabido convivir y negociar (aunque algunas, en petit comité, le aceptaran a regañadientes). Pero, en este mandato que expira, y a cuenta del convenio para solucionar la fallida expropiación de Villa Magdalena, el alcalde se ha enfrentado al grupo Masaveu, acaso la familia más poderosa de la región.

Y lo ha hecho en una operación (el aparcamiento bajo el Campo San Francisco concedido al grupo de Miguel Ángel Menéndez del Fueyo) que, más allá de su trascendencia económica y urbanística para la historia municipal, lanza un mensaje a las clases y empresas pudientes: por muy contratista habitual que seas, nadie tiene su estatus asegurado con el Ayuntamiento de Oviedo. Para saldar una vieja deuda, De Lorenzo ha despreciado a los Masaveu hasta aceptar pelear con ellos en los juzgados. Algo inédito hasta este 22 de mayo.Como, también, su enfrentamiento interno en el PP. Y con Cascos, nada menos. Y otra vez el mismo mensaje: tampoco en esa casa hay vacas sagradas para el alcalde.¿Qué será? ¿Influirá todo ello en su respaldo electoral? Según las encuestas anunciadas por el PP, Foro Asturias no pasará de un concejal. Quizá sea para más. Acaso hasta tambalear la mayoría absoluta.

Aunque también en ese nuevo bando alternativo pueden surgir sombras. El partido de Cascos ha optado por candidatos locales de poco renombre, caso del abogado Arturo González González de Mesa en Oviedo: un profesional respetado en su profesión, pero de reducido conocimiento vecinal. Quizá Foro Asturias confía en el carisma de su líder regional para arrastrar también votos en las municipales. Pero quizá esa confianza, ante un alcalde tan aposentado como Gabino de Lorenzo, sirva de poco. El ariete del PP ha logrado que votantes de Izquierda Unida para el parlamento regional depositen su papeleta del Partido Popular en las municipales. Gabino es un rara (e impredecible) avis. Yendo a las matemáticas, y como señalaba este diario el ayer, el PP obtuvo 64.000 sufragios en 2007. Si perdiera 15.000 ahora, con ellos desaparecería su mayoría absoluta. Y en esos números se mueve el resto de aspirantes. Aunque desde muy distintos puntos de partida.

El PSOE apuesta por repetir candidata, Paloma Sainz, y por una batería de propuestas electorales de todo tipo, desde un concurso para reordenar urbanísticamente El Cristo, hasta una rebaja general de los impuestos y tasas locales. No creen en la AMSO que el descrédito de José Luis Rodríguez Zapatero les afecte, ni tampoco la sustitución de Vicente Álvarez Areces por Javier Fernández. Fuera de micrófono, para muchos militantes una cifra satisfactoria serían once concejales, por los 9 actuales, que alcanzaron con 34.000 votos.Y más a la izquierda, un follón de siglas y nombres. En los comicios de 2007, Izquierda Unida, representada en la legislatura anterior por dos ediles, Roberto Sánchez Ramos y Celso Miranda, se fragmentó por el conflicto intestino entre el PCE y el PCA. Los dos concejales dejaron la coalición y fundaron otro partido, Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda, ASCIZ, que desbancó a IU de la Corporación. Sin embargo, Ramos, elegido edil por ASCIZ gracias a 7.198 votos (por 4.224 de IU), se ha pasado ahora a Oviedo por la Izquierda, nombre electoral de IU para la capital. Mientras que Miranda, fiel a ASCIZ, se presentará por dichas siglas. En resumen, tremendo batiburrillo. Queda escuchar qué propone desde mañana cada uno, y qué decide el pueblo votar, que al fin y al cabo es de lo que se trata. Luego, los concejales resultantes ya pactarán.