Eloy Huerta, el socorrista que salvó de ahogarse a un adolescente en la piscina de Oviedo: «Le vi boca abajo, no respondía al silbato y me tiré al agua a rescatarle»

Eloy Huerta, en San Lorenzo, ayer, en su día de descanso. / C. SANTOS
Eloy Huerta, en San Lorenzo, ayer, en su día de descanso. / C. SANTOS

Eloy Huerta, el socorrista que salvó de ahogarse a un adolescente en la piscina de El Cortijo, alerta de lo peligroso de algunos juegos acuáticos

CECILIA PÉREZOVIEDO.

«Un socorrista tiene que tener ojos en la cara, la espalda y hasta en los hombros». Lo dice Eloy Huerta, este joven es para los usuarios de la piscina del centro social de El Cortijo, en La Corredoria, en Oviedo, «un héroe». La tarde del miércoles rescató a un adolescente de 14 años que flotaba boca abajo sobre el agua. Su rápida intervención evitó una tragedia. De hecho, el niño se encuentra completamente recuperado y ya ha sido dado de alta en el Hospital Universitario Central de Asturias donde ingresó tras el percance.

Todo ocurrió sobre las siete menos diez de la tarde del miércoles. «Yo estaba corrigiendo a unos nenos para que no se tirasen de cabeza al agua porque la piscina tiene una profundidad de 1,60 metros. De repente, un chaval gritó 'socorrista' y vi a un guaje boca abajo, pero como hay muchos chavales que juegan a aguantar la respiración bajo el agua, primero le metí dos pitidos con el silbato. No respondió y entonces no tardé tres segundos en tirarme a por él», relató el socorrista.

Tras sacarle del agua, Eloy Huerta comprobó si tenía pulso y dio aviso inmediato al 112. «El crío estaba medio inconsciente aunque sí logró responder a cómo se llamaba y qué edad tenía, aunque muy desubicado, no sabía donde se encontraba. Fue un susto», resumió. El socorrista agradeció la rápida intervención de los servicios de Emergencias y de la Policía Nacional que se personaron en las instalaciones. «No tardaron ni dos minutos en llegar. Fue algo muy fuerte porque cuando llegaron ya estaba todo despejado de gente para que pudieran acceder sin dificultad».

Sobre qué le ocurrió al niño, Eloy Huerta se mostró prudente. «No sabemos si le dio un calambre, un mareo o un golpe de calor, lo único que se sabe es que quedó boca abajo sobre el agua».

Este joven socorrista se resta mérito. Asegura que forma parte de su trabajo pero también reconoce que era la primera vez que se enfrentaba a una situación de este tipo a pesar de su experiencia. Forma parte del Club de Salvamento y Socorrismo de Gijón y ha participado en numerosas pruebas y competiciones deportivas de socorrismo. «Actué con tranquilidad y haciendo lo máximo por sacar del agua al chaval», explicó ayer desde la playa de San Lorenzo, en Gijón, durante su día libre tras el rescate que protagonizó el miércoles. Hoy regresará a su labor de socorrista en la piscina de El Cortijo sin perder la ocasión de incidir que cualquier precaución a la hora de darse un baño es poca. «Antes de lanzarse al agua de la piscina hay que mojarse bajo la ducha, tampoco se debe entrar a la piscina de golpe sino suavemente y sobre todo no jugar a aguantar la respiración bajo el agua porque es muy peligroso», recordó.

Límite de aforo

Los usuarios de la piscina del centro social de El Cortijo, en La Corredoria, reclamaron, tras el suceso, que se incrementara el número de socorristas en las instalaciones. Según la concejala de Deportes, Conchita Méndez, cumple con la normativa tanto de personal de salvamento como de aforo permitido. «Las piscinas de Oviedo tienen el servicio de socorrista establecido por ley», señaló la edil popular.

La de El Cortijo, es «una piscina pequeña», reconoció Eloy Huerta, con unas medidas de 18 metros por nueve. En el momento que se produjo el incidente con el adolescente se bañaban en su vaso «unas 68 personas, cuando el aforo máximo es de 154», explicó el socorrista que rescató al joven del agua. «Es verdad que en días de buen tiempo, la afluencia a las piscinas es numerosa, pero una vez que se llega al aforo permitido se cierra el acceso a las instalaciones», incidió Conchita Méndez. La edil reconoció que la entrada gratuita a las piscinas municipales durante esta temporada ha influido en que haya aumentado el número de usuarios. «El aforo ahora puede que se cierre antes, pero una vez que se llega al estipulado no se permite el acceso a más personas». Controlando el acceso de entrada a las piscinas de El Cortijo se encuentra Bernardo Díaz, que corroboró el sistema de control de bañistas a las instalaciones. «En el momento que tengo 154 personas, entre adultos y niños, se cierra el aforo y se espera a que vayan saliendo usuarios para dar permiso a los que esperan», explicó Díaz.

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