El empleo precario dispara un 40% los casos de personas con trabajo que recurren a Cáritas

CHELO TUYA GIJÓN.

«Llevamos años diciendo que la precariedad en el empleo hace que muchas familias, pese a tener ingresos, deban recurrir a Cáritas». Ignacio Alonso volvió a poner el foco en lo más llamativo del informe de actividad de la entidad que dirige, Cáritas Asturias. De las 5.130 familias a las que tuvo que ayudar el año pasado, 787 tenían ingresos. Alguno de sus miembros «trabaja», pero la nómina mensual no llega para mantener a toda la familia. Supone un 40% más sobre los casos a los que atendieron, en igual condición, el año anterior. En aquel momento, fueron 555 las familias con algún miembro con empleo que necesitaron del apoyo de Cáritas para vivir.

Según el informe hecho público ayer por la entidad, la pobreza «se enquista». Encuentran el dato positivo de que fueron 5.130 las familias atendidas, «una cifra que sigue disminuyendo con respecto a años anteriores, como ocurre ya desde 2015», pero el hecho de que «hayan llegado 1.967 familias a Cáritas revela que la exclusión social y la pobreza no están erradicadas de Asturias, sino de una parte de la sociedad». De hecho, hay 2.107 familias «que tienen el apoyo de Cáritas desde 2017», de un total de 17.453 personas que solicitaron apoyo. Por concejos, la mayoría de las familias viven en Gijón, con un 32% de casos.