«A excepción de las alas, los jóvenes prefieren un móvil que aprender a conducir»

C. C.

-Cada vez menos jóvenes se apuntan a las autoescuelas. ¿Por qué?

-Tienen otras prioridades, prefieren lograr un móvil potente que aprender a conducir. La excepción son las alas, donde lo necesitan para ir a estudiar o trabajar. En el centro hay un cambio cultural. Van en bus o en búho. Les oyes que pactan coger un taxi entre cuatro.

-Trabajan con los niños desde las escuelas, con los mayores en la Asociación Asturiana de Mayores, pero el problema lo da la gente de mediana edad.

-A nosotros nadie nos enseñó. La primera vez que tuve algo parecido a educación vial fue al sacar el carné. Venimos de otra cultura en la que salíamos, tomábamos copas, íbamos cuatro en el coche y daba igual. Somos una generación que vamos en coche a todas partes y lo puedes ver en las puertas de los colegios. Cuando se plantea peatonalizar una calle, ¿quién protesta? No el joven que va andando o en patinete. Somos nosotros.

-¿Y cómo lo trabajan?

-Buscándolos donde están: en las empresas. El 33% de los accidentes laborales son en carretera y eso es una pérdida para las familias pero también para las empresas. Ahí hace mucho daño esa cultura del estrés y de coger el móvil al jefe. Hicimos una guía para que las empresas empiecen a preparar sus planes de movilidad, que piensen que sus trabajadores vienen y van de alguna manera. Hace tres años inventamos un sello de calidad a quienes nos los presentaban. Es algo que nos están copiando otras regiones.