El facultativo expedientado de Candás perdió 600 pacientes por el trato que les dispensaba

Pablo Bustamante, con las hojas en las que está recogiendo firmas de apoyo para que se le reintegre en la actividad asistencial. / P. G.-P.
Pablo Bustamante, con las hojas en las que está recogiendo firmas de apoyo para que se le reintegre en la actividad asistencial. / P. G.-P.

Afirman haber sido objeto de comentarios «jocosos» y poco apropiados por su parte. Él dice que solo intentaba «relajar» el ambiente

PEPE G. PUMARINO / L. MAYORDOMOCANDÁS / GIJÓN.

Durante los seis años que ejerció como médico de familia en Candás, en sustitución de otro facultativo que contaba con dos mil cartillas sanitarias, Pablo Bustamante -al que la gerencia del Área Sanitaria V ha suspendido cautelarmente de empleo y sueldo- perdió más de 600 pacientes. Usuarios que pidieron un cambio de médico debido a que no estaban de acuerdo con el trato que les dispensaba. «Esto es muy significativo», sostienen fuentes consultadas por este periódico.

Algunas de las quejas que fueron elevadas a la gerencia hacían referencia a comentarios considerados poco apropiados, preguntas extemporáneas o chistes que los pacientes consideraban que estaban fuera de lugar. «Cuando acudimos a la consulta del médico somos personas que depositamos nuestra confianza en el profesional que nos atiende, por lo que no podemos aceptar comentarios jocosos», comentaba ayer uno de esos pacientes. El facultativo sostiene, en cambio, que este tipo de comentarios tenían como objetivo «relajar» al paciente.

Al parecer, también era habitual que su esposa (de profesión fisioterapeuta), acudiera a diario al centro de salud candasín para llevarle el desayuno y, según varias fuentes, «interactuara» con las personas que iban a la consulta de su marido. Hay otros pacientes que apuntan que el médico, en algunas ocasiones, se dirigió a ellos empleando el inglés. «No podía entenderle cuando quería explicarme la enfermedad que padecía».

En contexto

No existe aún una resolución definitiva respecto a su caso. El pasado jueves, el propio afectado presentó un escrito solicitando más información respecto al expediente abierto por la gerencia del Área Sanitaria V a raíz de las quejas recibidas. En caso de que la suspensión sea definitiva, solo le inhabilitaría para trabajar en dicha área, no en el resto de Asturias. Se da la circunstancia además de que Pablo Bustamante es titular de una plaza de enfermería en el Servicio de Salud del Principado (Sespa), por lo que podría incorporarse a ella en el momento en que lo solicite. La del centro de salud de Candás la ocupaba como interino y es precisamente una de las 63 que salió al último concurso de traslados convocado por el Sespa.

Por su parte, el facultativo mantiene activa su campaña de recogida de firmas entres pacientes y vecinos para pedir su reingreso en el servicio. Él asegura que lo más llamativo del informe que recibió el pasado día 12 y por el que se le apartó de la actividad asistencial es que incumplía el tiempo de siete minutos con cada paciente. «Si mi culpa es charlar con mis enfermos de manera distendida mientras pasan consulta y me prolongo en el tiempo que sea necesario para efectuar las revisiones que sean precisas no puedo entender esta sanción», se defiende.