Fallece a los 35 años la optometrista Sara Ceballos

Sara Ceballos. / E. C.
Sara Ceballos. / E. C.

Afincada en Oviedo, contaba con una brillante trayectoria que la llevó a trabajar durante dos años en la clínica de los Fernández-Vega

N. BOLADO / P. SUÁREZGIJÓN.

La optometrista Sara Ceballos Burgos falleció ayer en Oviedo, donde residía desde el 2012, tras una fulminante e inesperada enfermedad. Natural de Torrelavega (Cantabria), donde su familia era muy conocida, se licenció en Óptica y Optometría en la Universidad Europea de Madrid, estudios que amplió en el Illinois College of Optometry, en Chicago (Estados Unidos). De regreso a España, realizó un máster en Optometría Clínica en el departamento de Internacionalización y Postgrado de la Universad de Oviedo.

Es precisamente esta amplia y prestigiosa formación académica la que le llevaría en 2008 a dirigir durante cuatro años el departamento de Optometría de la Clínica Oftalmológica Real Visión de Madrid, donde Ceballos llegó incluso a formar parte del equipo que en septiembre de 2010 operó al Rey emérito. Dos años después, en 2012, la fallecida se trasladó al Principado para formar parte del prestigioso Instituto Oftalmológico Fernández-Vega de Oviedo como investigadora académica en el departamento de Optometría Clínica.

Finalmente, en 2014, Ceballos pasó a trabajar por su cuenta, siendo partícipe en diferentes congresos de gran prestigio, en uno de los cuales su intervención fue decisiva en cuanto a la biometría como tecnología de seguridad, algo que contribuyó a ampliar aun más su extenso currículum, el cual contrastaba con su edad.

Casada con el también óptico, Javier Manso, la joven era madre de dos niñas, Jimena, de cuatro años y Candela, de apenas un mes y medio. Quienes fueran sus profesores la han definido como una persona perseverante, concienzuda y luchadora, algo que demostró hasta el último momento. Las destacadas capacidades de Ceballos no se ceñían únicamente al terreno médico. Amante del deporte desde muy pequeña, la joven destacó por ser una gran esquiadora, llegando incluso a participar en competiciones nacionales.

Optimista por naturaleza, siempre alegre y participativa, su fallecimiento ha producido una honda conmoción en su ciudad natal, donde era una persona muy conocida y que gozaba de gran aprecio, al igual que también lo hace su familia.