La muerte de Élida Fernández por el fuerte oleaje conmociona a Avilés

Bomberos y sanitarios, durante el intento de reanimación. Arriba, una imagen de Élida Fernández/PATRICIA BREGÓN
Bomberos y sanitarios, durante el intento de reanimación. Arriba, una imagen de Élida Fernández / PATRICIA BREGÓN

Otro deportista, un policía local y un bombero resultaron heridos al ser empujados por una ola contra los bloques al intentar rescatarla

SHEYLA GONZÁLEZ SAN JUAN DE NIEVA.

La tragedia conmocionó este sábado a Avilés y Castrillón. Cerca de las diez de la mañana se encendían todas las alarmas cuando se daba aviso al Centro de Coordinación de Emergencias de que dos personas habían sido arrastradas por el fuerte oleaje en el espigón de San Juan de Nieva. Un accidente para el que, a priori, no se presagiaba su fatal desenlace. Élida Fernández Iglesias, una avilesina aficionada al atletismo de 56 años, falleció arrastrada por el oleaje. Y tres personas resultaron heridas, otro corredor, un policía y un bombero. Los tres intentaron rescatar a la mujer.

Élida Fernández había salido a correr a las nueve de la mañana junto a varios de los integrantes de su grupo habitual, El Parque de Avilés. Estaba preparando el maratón de Sevilla, en el que pretendía participar junto a uno de sus hijos. Ayer le tocaba correr 22 kilómetros y decidió, junto a otro corredor, Pablo Álvarez, hacer los últimos en la zona de la playa de San Juan y el espigón. En ese momento ambos se separaron del resto de grupo.

El espigón se encontraba cerrado al paso debido al fuerte oleaje y a los temporales de los últimos días, pese a eso ambos optaron por adentrarse en la zona. Fue entonces cuando fueron sorprendidos por una ola que los arrastró hacia el mar. Pablo lograba salir del agua por sus propios medios, pero Élida no. Se vio atrapada entre las rocas del muro. Por la playa paseaban y hacían deporte varias personas a las que se les pidió ayuda para llamar al Servicio de Emergencias.

Élida Fernández era conocida por ser la líder del grupo de corredores El Parque

En este aviso se advertía de que no veían a Élida Fernández debido al fuerte oleaje. El 112 movilizaba a los bomberos con base en Avilés y al grupo de rescate del SEPA, que acudieron a bordo del helicóptero medicalizado. Hasta el lugar se trasladó también una patrulla de la Policía Local de Castrillón. A su llegada un bombero y uno de los agentes locales, Daniel Wei, se acercaron junto al corredor al espigón para que este les indicara el punto exacto en el que se había producido la embestida del mar.

Pero los tres fueron sorprendidos de nuevo por una ola, que también los arrastró hacia los bloques de piedra. El bombero pudo salir por sus propios medios y pese a las magulladuras sufridas por el golpe no precisó ser trasladado al hospital y se quedó en la zona para ayudar en la intervención al resto de sus compañeros, con los que volvió horas más tarde a la base.

En cambio, Pablo Álvarez y Daniel Wei no fueron capaces de salir por su propio pie por el fuerte golpe recibido. Fue el helicóptero del grupo de rescate quien los devolvió a tierra. El corredor sufrió varias heridas por lo que los sanitarios desplazados hasta el lugar lo derivaron al Hospital San Agustín.

En cuanto a Daniel Wei, permanece ingresado en el hospital avilesino en el área de observación. Sufre una herida en la cabeza por la que ha precisado grapas y otra, un más fuerte, en el costado que le ha tocado dos vértebras. Se espera que hoy mismo pueda recibir el alta para seguir la convalecencia en su domicilio.

Tras sacar del mar a los dos heridos, los integrantes del equipo de rescate lograron localizar el cuerpo de Élida y sacarlo del agua para trasladarla a tierra. Junto al espigón, el médico del grupo y el equipo de la UVI móvil trasladada al lugar del accidente comenzaron a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). Estas se prolongaron durante cerca de una hora, casi sesenta minutos durante los que también se intentó trasladarla a la UVI. Pero los sanitarios no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

Hasta el espigón de San Juan se acercaron a lo largo de toda la mañana senderistas, deportistas y vecinos de la zona alertados por la presencia de los bomberos. Allí también se encontraban agentes de la Policía Portuaria y de la Guardia Civil. En un primer momento se desconocía la identidad de la mujer y del corredor acompañante. Fueron finalmente dos compañeros de equipo quienes llegaban al espigón para identificarles.

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«Nunca íbamos por ahí»

«Salimos todos juntos a correr y nos separamos porque nosotros teníamos que hacer menos kilómetros. Nos llegó una hora después un mensaje al móvil en el que se comentaba lo de este accidente y de repente se nos vino a la cabeza que eran ellos», comentó Alfredo García, integrante de El Parque. Juntos solían salir a entrenar, en este caso para el maratón de Sevilla y, conmocionado, intentaba buscar ayer una explicación a lo sucedido. «Quisieron venir a esta zona por la que hemos pasado millones de veces, pero nunca nos habíamos metido al espigón», acertaba a decir.

El cuerpo de Élida Fernández está siendo velado en el tanatorio de Avilés. Su despedida se espera multitudinaria y emotiva ya que era una mujer conocida en la ciudad por su afición al atletismo y por sus ganas de compartir momentos con amigos y deportistas. El funeral está fijado para mañana, a las 13 horas, en la iglesia de San Nicolás de Bari de Avilés, tras el que se procederá a su incineración.

Estaba casada y deja dos hijos, que compartían con ella su afición por correr. Las muestras de afecto no se hicieron esperar y ayer mismo se lanzaban decenas de mensajes en las redes sociales en su recuerdo. De ella todos destacan «su carácter afable» y aunque nadie se explica lo sucedido prefieren recordarla por «su sonrisa».

«Apreciada por todos»

Sus compañeros del grupo de atletismo El Parque, que tienen su punto de reunión en el parque avilesino de Ferrera, enviaban un mensaje a través de Facebook. «Más cruel no podía ser el destino. Se nos ha ido Élida, una persona apreciada por todos, por su simpatía y entusiasmo. Los corredores lloramos su pérdida, su partida inesperada. Emprendedora, siempre procuró la unión del grupo Parque Avilés, también conocidos como «Los Verdes».

En estas situaciones no sabemos cómo actuar, qué decir, lo poco que podemos decir es que sentimos mucho su partida tan prematura y nunca olvidaremos su sonrisa afable».

Vivía en Avilés y recientemente había participado en varias carreras de atletismo de la zona, con las que colaboraba de manera activa. La última, la San Silvestre avilesina, donde logró el tercer puesto de su categoría, la 'master E femenina'. Tras ella había reunido a todo su grupo de atletismo en una cena de convivencia, que se celebró el pasado sábado en el restaurante avilesino Pazo de Monterrey.

 

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