«La falta de liderazgo político lastra las opciones de retener el talento joven»

«La falta de liderazgo político lastra las opciones de retener el talento joven»

Los expertos destacan el escaso atractivo de la región y la incapacidad para revertir una situación que pone en jaque el desarrollo económico

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

El problema no solo está enraizado en el ámbito administrativo. También inunda al laboral y amenaza peligrosamente al financiero. Primero lo demostraron los números, luego lo ratificaron los propios damnificados y ahora son los expertos quienes dan buena cuenta de ello: la fuga de jóvenes es un drama continuado al que, a día de hoy, Asturias no ha logrado poner freno. El hecho en sí es rotundo, pero también sintomático. La huida «masiva» de talento pone en jaque el desarrollo de una región que, según afirman los expertos, asemeja a un boxeador noqueado e incapaz de levantar su defensa.

«No podemos culpar a la crisis de que se nos estén yendo los jóvenes. La realidad es que ahora mismo Asturias no está entre los ejes más dinámicos del país, por lo que no se percibe el crecimiento que sí es palpable en otras comunidades», afirma Rafael Menéndez, investigador del Centro de Cooperación y Desarrollo Territorial de la Universidad de Oviedo (Cecodet). Para Menéndez, a este aspecto se suma un «gravísimo» desfase entre la oferta laboral y la formación de los jóvenes. «Aquí se están ofreciendo trabajos que, prácticamente, solo son atractivos para la población inmigrante», sentencia.

Una incapacidad a la hora de seguir la estela del mercado global, cada vez más cambiante, que relega al Principado al remolque de las comunidades más dinámicas y con mayor capacidad de administrar los conocimientos de las nuevas generaciones. «Asturias está sumida en la administración del declive», opina este experto, quien incluye en su consideración a la clase política local. «Se viene apostando por un bajísimo perfil político administrativo cuando lo que necesitamos son líderes que enfrenten la necesidad de crecimiento y sean capaces de transmitir lo que podemos ser los asturianos», explica convencido, a la vez que arremete contra las políticas «paliativas» en las que incluyen jubilaciones «demasiado generosas» y la carencia de políticas de conciliación reales.

Con el optimismo en horas bajas, Asturias corre el riesgo de perder la población con iniciativa y quedarse solamente con los conformistas. Un trueque con el exterior que no parece de lo más rentable. «La administración debe convencer a aquellos jóvenes más propensos a irse, y lo debe hacer a base de políticas que fomenten la investigación. Pero de verdad», afirma el sociólogo Jacobo Blanco. «Asturias es cada vez menos atractiva para los jóvenes. Ahora mismo es la comunidad española que menos empleo crea durante ciclos positivos como en el que estamos inmersos», aporta. Los datos están de su parte. Con la última recesión económica, la región perdió un 20% de los empleos, de los cuales apenas se ha recuperado el 5%. «Así ni retienes ni atraes», incide Blanco, quien centra su atención en el aspecto demográfico que anticipa esta falta de atractivo. «Aquellos que se van no tienen hijos en Asturias, y los que se quedan no disponen de condiciones para ello», evidencia. Algo que también preocupa a Fermín Rodríguez, presidente del Cecodet, quien califica la situación como una «fase de contracción». «Tenemos una sociedad de mayores y ancianos que ven el mundo con ojos cansados. Asturias había pasado de una fase de la hiperactividad a la reactivación, pero nos hemos quedado estancados», explica.

«Hay que hacer autocrítica»

A diferencia que otros colegas, Blanco no considera que toda la responsabilidad del problema recaiga sobre la administración. «Tenemos la manía de echar la culpa a los políticos. Debemos hacer más autocrítica y reconocer que la sociedad asturiana siempre ha sido ciertamente conservadora. Urge cambiar esa mentalidad si queremos dar cancha a los jóvenes», afirma. No obstante, el sociólogo no niega que un porcentaje de esa culpa pertenezca a quienes dirigen el barco. «Es cierto que faltan acuerdos políticos. Actualmente hay muchas políticas atascadas en el Parlamento por simples divisiones ideológicas», critica.

A la hora de buscar soluciones, Fernando Rubiera, coordinador de RegioLab, lo tiene claro. «No hay soluciones mágicas, pero una de las claves pasa por juntarse y hacerse más fuertes. Articular un área metropolitana capaz de hacernos más competitivos sería un buen comienzo», asegura quien, más que falta de líderes, echa en falta que a éstos se les dé la oportunidad de asomar en los cargos importantes.

 

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