El consejero de Sanidad achaca la falta de médicos a que «no se calcularon bien las jubilaciones»

María Jesús Rodríguez (Seapa), Nacho Pérez (Aapap), Concepción Saavedra (Planificación Sanitaria), Manuel Barrial (Semergen), Antonio Hedrera (Semg) y el responsable de la estrategia, Óscar Veiras. / PABLO LORENZANA
María Jesús Rodríguez (Seapa), Nacho Pérez (Aapap), Concepción Saavedra (Planificación Sanitaria), Manuel Barrial (Semergen), Antonio Hedrera (Semg) y el responsable de la estrategia, Óscar Veiras. / PABLO LORENZANA

Del Busto defiende que en los últimos cuatro años se han hecho «muchos avances, pero no los suficientes», porque se partía «de una situación comprometida»

AIDA COLLADO / ALEJANDRO L. JAMBRILLAOVIEDO / AVILÉS.

El consejero de Sanidad, Francisco del Busto, reconoció ayer que la falta de médicos que castiga desde hace años -y seguirá haciéndolo- al sistema sanitario asturiano se debe a que «desde la Administración, en general, los profesionales, la universidad, el ministerio y las consejerías de toda España habíamos hecho mal los deberes». Levantó la mano, reconoció la falta y responsabilizó, también, a otros muchos, de la falta de previsión que, recordó, ya advirtió en el pasado valiéndole «críticas de los compañeros consejeros en el consejo interterritorial y del ministerio de entonces», dirigido por el Partido Popular.

«Se habían hecho mal los deberes, se había calculado mal el volumen tremendo de personas que se jubilaban y el volumen importante de profesionales que se incorporaban, pero no suficiente para sustituir a los anteriores», evidenció. Sí quiso, no obstante, señalar mejoras. «Durante estos últimos cuatro años hemos hecho muchos avances, pero es cierto que no es suficiente», evaluó. Se partía, justificó, de «una situación muy comprometida». Y, ahora, «estamos pagando las consecuencias de aquello».

Del Busto también aludió a que durante el periodo vacacional «el problema es más acuciante». Pero eso no significa que en Asturias no se hayan hecho cosas. Se refirió, primero, a los concursos de traslados, solventados «prácticamente el cien por cien». Y, después, habló del trabajo a dos niveles. Por una parte, con la prolongación de la edad de jubilación de los profesionales sanitarios. Por otra, amplió, «estamos intentando por todos los medios que crezca el número de médicos y enfermeras en formación, que prácticamente se ha duplicado».

Se refirió así a la oferta para la formación de especialistas en medicina y enfermería de Atención Primaria, que formalizará la sanidad asturiana para el próximo curso. La progresiva recuperación de la docencia en Medicina Familiar y Comunitaria, «primero, en Mieres y en Jove», y ahora, en Jarrio, Cangas del Narcea y Arriondas, junto al incremento de la capacidad docente para el próximo curso, permitirá disponer de 96 plazas de formación. 62 de ellas de medicina (MIR) y 34, de enfermería (EIR), donde también se presentan ya problemas de personal.

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El resto consistirá en «trabajar intensamente, en la prolongación de jornada, en la creación de la especialidad a nivel universitario de Medicina Familiar y Comunitaria y de la asignatura que dará una visión más cercana a los chavales que acaban el bachiller». «Las 4.000 plazas sacadas a concurso» en la última legislatura y la llegada de médicos de otras comunidades con las OPE confirma, a su juicio, que el sistema sanitario asturiano es «atractivo». Así las cosas, la situación actual «es la de todos los veranos... y que seguiremos teniendo hasta 2023», cuando se equilibre el número de profesionales que sale del sistema con el de los que entran.

También ayer, la directora general de Planificación Sanitaria, Concepción Saavedra, dio a conocer los planes para la oferta formativa del próximo curso y habló de la prórroga que permite a los profesionales que así lo deseen seguir trabajando. Lo hizo durante la presentación de la 'Estrategia para un nuevo enfoque de la Atención Primaria», un proyecto que pretende darle su lugar como «eje vertebrador del sistema sanitario» y que incluye, por ejemplo, la revisión de los cupos de pacientes por facultativo, que pasarían a 1.500 cartillas en los centros de salud que impartan formación y a 1.700, en los que no. El desajuste actual de la plantilla, resumió Saavedra, no solo afecta a Asturias y está también vinculado con la globalización. Para paliarlo «Asturias no se ha estado quieta».

De evitar que se eludan resposabilidades se encargó el presidente de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia en Asturias, Antonio Hedrera: «Esta situación es culpa de alguien. Se veía venir y no se le dio importancia», zanjó.