La falta de trenes pone en jaque a Feve, que cancela un tercio de sus frecuencias

Un grupo de gente esperando taxis en la estación de El Berrón./E. C.
Un grupo de gente esperando taxis en la estación de El Berrón. / E. C.

Las averías y el retraso en los repuestos obligan a tirar de taxis y autobuses

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

Nueva crisis en Feve. Una cadena de averías ha vuelto a poner en la picota la red de cercanías de ancho métrico, al punto de que ayer la compañía se vio en la obligación de cancelar total o parcialmente 94 servicios. En un día laborable la empresa tiene programados 317 circulaciones en la región, por lo que las incidencias afectaron a cerca de un tercio de la cartelera, y hoy la situación se está reproduciendo.

En su canal oficial la compañía advirtió a las 8.50 horas de que no cubriría la ruta Gijón-Oviedo-Trubia, y que en el tramo Gijón-Avilés recortaba las frecuencias para sacar un tren cada hora. Los problemas se fueron luego extendiendo por la red, tal y como captó Andy Brabin, un apasionado de los trenes que acostumbra a viajar por los países para contar a sus seguidores cómo funcionan los ferrocarriles de cada territorio, y que hoy estaba de exploración en Asturias:

Miguel Menéndez por ejemplo, viajaba en el Oviedo-Nava de las 12.20 y «al llegar a El Berrón el conductor nos echó, de malas maneras. Dijo que no podía seguir porque había un tren estropeado en Los Corros«, apeadero entre Pola y Lieres. Los clientes debían encontrar taxis disponibles en la estación para continuar la ruta pero «la gente se peleó para ocuparlos y se llenaron con gente que iba a Gijón y a Oviedo«, conexiones que disponían de trenes en circulación. »En teoría los taxis debían cubrir solo la línea El Berrón-Nava pero los taxistas decían que no tenían instrucciones específicas así que hicieron lo que les dijeron los viajeros«, comenta Menéndez.

El motivo de fondo está en la antigüedad de parte de la flota y la escasa fiabilidad de los trenes más modernos. La suma de ambos factores, unido a la dificultad que ha tenido en los últimos años Renfe para adquirir repuestos provocan que la empresa vaya muy justa de material para cumplir su programación; sin unidades de respaldo en la recámara, en cuanto hay una avería las supresiones afectan a esa y a todas las líneas por las que debía circular el convoy. Entre los problemas mecánicos con los que está tropezando la compañía está por ejemplo la falta de mantenimiento de los equipos de aire acondicionado en unidades que no permiten bajar la ventanilla, lo que desemboca en que cuando no se puede refrigerar el convoy no se le deja circular.