La familia confía en que los pescadores rescatados reciban mañana el alta

La tripulación del 'Alonso de Chaves', que salvó a los pescadores, junto a los restos de la embarcación recreativa, que fueron llevados a El Musel. /PALOMA UCHA
La tripulación del 'Alonso de Chaves', que salvó a los pescadores, junto a los restos de la embarcación recreativa, que fueron llevados a El Musel. / PALOMA UCHA

Felipe Menéndez está «casi recuperado», mientras que a Miguel García le han hecho más pruebas para descartar que haya complicaciones

LAURA CASTRO GIJÓN.

Los pescadores rescatados el pasado jueves a tres millas del cabo Peñas «recibirán el alta médica el lunes». Así lo esperan sus familiares, tras comprobar que ambos evolucionan favorablemente. Felipe Menéndez, de La Imera, en Soto del Barco, y Miguel García, de Corollos, en Cudillero, llegaron al Hospital de Jove con una hipotermia severa tras permanecer en las frías aguas del Cantábrico durante doce horas. Su embarcación, el bote de recreo 'Julia María', se llenó de agua a las 18 horas dejándoles a la deriva cuando emprendían el camino de vuelta a San Juan de la Arena tras una jornada de pesca. Fueron rescatados por la tripulación del 'Alonso de Chaves' cerca de las seis de la mañana que les encontró abrazados a la proa del 'Julia María' con claros signos de hipotermia grave.

Ambos fueron trasladados en el 'Helimer 203' al helipuerto de El Musel y de ahí al Hospital de Jove. Felipe pasó directamente, tras un breve reconocimiento a planta, donde permanece desde entonces recibiendo tratamiento para recuperar «los niveles normales de hidratación corporal».

Miguel, en cambio, precisó atenciones en el área de cuidados intermedios a causa de una arritmia, fruto de la hipotermia. A las pocas horas fue trasladado a planta, aunque le han realizado varias analíticas, un cultivo y una placa de tórax «para descartar posibles complicaciones», según informaron sus familiares.

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Felipe y Miguel se encuentran «bien anímicamente, aunque todavía están bastante cansados», señalaron sus familiares. De hecho, al de Cudillero «aún le cuesta andar y mantenerse en pie, pues tiene las piernas muy entumecidas. Está rígido, necesita recuperar movilidad», detalló su hermano Marco. «Todavía tiene el susto en el cuerpo, pero está feliz por haber sobrevivido», agregó la prima de este pescador de Cudillero, Raquel Agüeros.

Felipe, por otro lado, «está casi recuperado». Según explicó su mujer Carmen Sampedro a EL COMERCIO, «todavía necesita más hidratación, pero come bien y se ha recuperado del cansancio de los primeros días». Aunque el susto «fue gordo, está tranquilo. Siempre ha tenido mucha fortaleza mental. Es capaz de mantener la calma en situaciones extremas», añadió. De hecho, según apunta Carmen, fue «esa fuerza física y mental y el apoyo mutuo que se dieron durante tantas horas en el agua lo que les mantuvo con vida. Yo no habría podido resistir a algo así. Ha sido muy fuerte», incidió la mujer de Felipe.

En esta línea se expresó también la primera oficial del 'Alonso de Chaves', Ana Trueba, quien destacó «ellos son los auténticos héroes por las ganas de vivir que tuvieron». El agua del Cantábrico no superó los quince grados en la madrugada del miércoles a jueves, cuando se produjo el hundimiento, pero se dieron condiciones favorables «sin apenas oleaje ni viento». Además, «llevaban ropa de abrigo y dos chalecos salvavidas cada uno», que les aislaron, en parte, de las bajas temperaturas de la mar.

 

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