«Bajo el hórreo se está de cine»

Integrantes de la banda de gaitas Aires del Nalón y del grupo folclórico asturiano de Miaño. / FOTOS: JOSÉ RAMÓN NAVARRO
Integrantes de la banda de gaitas Aires del Nalón y del grupo folclórico asturiano de Miaño. / FOTOS: JOSÉ RAMÓN NAVARRO

El Pueblo de Asturias mantiene su papel de oasis a un paso de las marabuntas humanas. Ofrece sombra y reposo

CANDELA DEL VALLE

Cuando el sol aprieta, cuando las marabuntas humanas del ferial se vuelven excesivas, cuando apenas se puede caminar, siempre queda la solución del 'escape room' rumbo al Pueblo de Asturias, que ejerce año tras año de particular oasis anexo al recinto Luis Adaro. Basta franquear una de las dos puertas que conectan ambos vecinos para que el calor asfixiante se convierta en unas agradables sombras, que la falta de espacio se torne en una amplia opción de frondosos rincones y que el ruido pase a ser un lejano rumor que deja abiertas de par en par las puertas de Morfeo a quienes, especialmente a la hora del almuerzo, deciden dar el paso a este apacible 'lado oscuro', más bien verde, donde además abundan los puestos de comida casera de todos los rincones del Principado.

Así es como los visitantes -niños, abuelos, padres, amigos...- buscan la sombra como agua de mayo en todas las esquinas. Y de todas las formas imaginables: refrescándose y refugiándose en las terrazas, bajo las sombrillas, dentro de los pabellones, casi hasta debajo de las piedras y, por supuesto, de los árboles. Son muchos los que, siguiendo la tradición ferial, deciden resguardarse en el Pueblo de Asturias, algo que no cambió ni siquiera el precintado de la bolera, hace ocho días, cuando se detectó un nido de avispas asiáticas. El ambiente también fue la nota predominante aquel día.

Decenas de familias acuden en masa a buscar un remanso de paz a la sombra en el césped o en cualquier banco o hórreo para comer y disfrutar. En el prao llega a haber cierto 'overbooking'. Algunos, como la familia Fernández Julián, de Gijón, volvieron al Pueblo de Asturias a comer su típico bocadillo de calamares y helado de postre, «como cada año» en el Tendayu en el que no cabía un alma más, a seguir la costumbre familiar: «Veníamos ya de pequeños con nuestros padres, y ahora repetimos la tradición con nuestros hijos».

Desde Langreo

Otros, acuden a refugiarse del calor desde Langreo, como las familias de amigos Herrera y Rebollo con invitados especiales de Zaragoza, que disfrutaron de una agradable sobremesa en una toalla sobre el prao: «El poco sitio que hay a la sombra tenemos que aprovecharlo en días como hoy». «Nos encanta coger algo de la Feria y venir a comerlo aquí. Es donde mejor se está», cuentan.

No son los únicos en animarse desde Langreo. De La Felguera llegan también Manuela Romero, Amalia García, Covadonga López, Enedina Junquera, Puri Rodríguez y Coca Puertas, un grupo de amigas que viajaron en autobús con el centro para mayores e iban a comprar de postre una casadiella para saborearla «bien resguardadas aquí debajo del hórreo, se está de cine». Eso sí, echan en falta «un poco de bebida aquí en el Pueblo de Asturias», «una sidrería para refrescarnos», apunta Amalia entre las risas de sus amigas.

Sidra es precisamente lo que no les falta a Pablo García, Eva Vegas y su hija Mar. Nada más llegó la hora de comer, huyeron a uno de los hórreos botella de sidra en mano. «Es para matar el calor», comentan, mientras Pablo tira un culín. «Cogemos unos bocatas de la Feria y nos venimos aquí. Luego nos presta mucho ir a por el cafetín, descansamos, y otra vez para la Feria», explica Eva.

Daniel Cañedo e Irene Martínez, recién llegados de Mieres y Oviedo, también son fans de esconderse del sol bajo un hórreo y, especialmente, de los dulces que los «puestinos» del Pueblo de Asturias les ofrecen. Y sobre todo de uno, el predilecto de Daniel, «el arroz con leche».

«Todos los años es tradición venir a comer aquí y a por el postre a los puestos. Nos encanta». «Esta zona está preciosa. Siempre apetece mucho venir aquí a pasar la tarde y a descansar», subrayan para explicar el encanto del lugar al que nunca faltan.

Asturianinas de corazón

Tampoco quisieron perderse la cita para comer y relajarse en su «querido Pueblo de Asturias» la banda de gaitas Aires del Nalón y el grupo folclórico asturiano de Miaño. La mayoría de sus integrantes descansaban y charlaban en el prao del Museo después de su actuación en el recinto ferial. En cuanto vieron la cámara, corrieron a posar para la foto grupal, a la llamada de una de sus integrantes, Emma García: «Venid todas, que vamos a salir en EL COMERCIO».

Algunas aún vestidas con el traje típico regional, como Candela Lora, que no se lo quitó «ni para comer». Otras, luciendo las enaguas típicas del atuendo, «muy a gusto», como las pequeñas de la agrupación, Lola Bernardo y Ana Blanco, siguiendo el ejemplo de Nerea Gutiérrez, quien posó con sus medias tradicionales y bambas. Y las más previsoras se trajeron hasta el abanico, como Nuria Moya, que se separó de él ni para comer. No era para menos en una semana en la que el calor bañó a Gijón casi todos los días en diferentes versiones, todas aptas para el Pueblo de Asturias.

 

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