Más de 500 ejemplos de vida sana

Más de 500 ejemplos de vida sana
Dos trabajadoras del aparcamiento gratuito, situado a la entrada del recinto, colocan las bicicletas de los últimos usuarios. / NAVARRO

Los ciclistas acuden a la llamada del Día del Deporte y del Medio Ambiente pese a la intensa lluvia matinal y llegan a llenar el aparcamiento vigilado ante el recinto

CANDELA DEL VALLE

Desde antes incluso de la apertura de puertas había colas para acceder al recinto a pesar del orbayu que caía amenazando con estropear el día de Feria desde primera hora de la mañana, algo que sin embargo no consiguió frenar a los valientes visitantes. Y no todos venían a pie. Curioso cómo muchos iban llegando en sus bicicletas después de hacer un poco de ejercicio matinal. Detalle que hubiese pasado inadvertido un día cualquiera, pero no ayer: El Día del Deporte. De los que venían andando, muchos eran deportistas que tenían entrada gratuita al recinto al presentar en la puerta su carné de socios del Grupo Covadonga o del Club de Natación Santa Olaya. Otros, una veintena en la primera media hora y más de quinientos al final del día, los que llegaron en bicicleta, también pudieron acceder gratuitamente al recinto al depositar su vehículo en el aparcamiento que la organización había habilitado para ellos en la entrada. Fueron tantos los que acudieron que, al final de la jornada, muchos tuvieron que esperar a que otros deportistas abandonasen la Feria para tener un hueco en el aparcamiento de bicis.

Familias deportistas

También desconocían esta opción los gijoneses Daniel Carrocera y Aida Vega, que se enteraron «por una red social» y decidieron «contribuir a las causas del deporte y del medio ambiente» utilizando, además, un medio con el que suelen desplazarse siempre: la bicicleta. «La usamos más que el autobús. Nos gusta mucho».

No fue el único clan familiar que sucumbió a la oferta ferial. Gonzalo Vidal acompañó a sus nietos Pedro y Antonio Alperi para «merendar una hamburguesa» después de cumplir con su ejercicio físico diario. Igualmente, hubo padres con sus hijos, como Alberto y Marcos Fernández, que además de deportistas, son ávidos lectores: «El abuelo nos contó que entrábamos gratis con la bici y vinimos principalmente a ver si encontramos algún libro». Y no fallaron los padres con hijas: Javier Autillo vino con la pequeña Nerea «para ver juegos para ella».

Tal fue la difusión de la oferta que en la Feria se llegaron a quedar incluso sin espacio para albergar tanto vehículo de dos ruedas. De hecho, la máxima capacidad del parking habilitado era de 300, llegando a alcanzar casi 600 usuarios al final de la jornada.

Con las ruedas pinchadas

Hubo también quien aprovechó la oferta deportiva para entrar gratis valiéndose de su bicicleta. Venían con paraguas en mano y con ropas definitivamente incómodas para rodar. Alguno, incluso, con las dos ruedas pinchadas o la cadena atascada. Todo sea por entrar. Y, sobre todo, sin pasar por taquilla.

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