«La Feria es como Covadonga. Hay que venir, al menos, una vez al año»

«La Feria es como Covadonga. Hay que venir, al menos, una vez al año»

Benito, alma de embutidos Vallina, se jubila. La empresa y el certamen pierden un pilar

P. SUÁREZ

Benito González, 'el de Vallina', se jubila. Cuando Vallina baje hoy la persiana en la Feria, Benito pondrá fin a más de veinte años de puro oficio en los que se ha labrado tal popularidad que muchos confunden su nombre con el de la empresa en la cual ha sido siempre el comercial de referencia de la marca para toda España. Ese que, según cuentan quienes le conocen, lo mismo está descargando una furgoneta en El Corte Inglés de Avilés, que se ve a Francia en un intercambio municipal para llevar la longaniza de Vallina a Saint Nazaire.

«Hubo gente que lloró cuando les dije que no iba a venir más», contaba ayer, entre orgulloso y humilde, en el penúltimo día de una aventura que le ha llevado a conocer más gente de la que nunca pensó. «Me dicen que sin mí no va a ser lo mismo, pero la Feria y Vallina seguirán funcionando como siempre», afirma, quitando hierro a su marcha, que deja huérfano uno de los atractivos hosteleros del recinto.

Benito es de esa generación de asturianos que vio en primera persona el crecimiento de la Feria. «Ha cambiado todo mucho. En nuestro sector, por ejemplo, cada vez hay más competencia. Luego están los coches, que hubo una época que no venían y ahora está todo lleno. Siempre van cambiando cosas», cuenta desde una de las mesas que dan entrada al chiringuito, donde varios jóvenes trabajan sin descanso entre chorizos y longanizas «de primera calidad». «Antes era un poco mejor para el negocio. Nosotros tenemos suerte porque son muchos años y los clientes que vienen son gente fija que no nos falla nunca. Vienen directamente a por su bocadillo de todos los años». Lo cuenta y al cabo de un rato irrumpe en su negocio acaso el más fiel cliente, José Díaz Solís, ese allerano que, feria tras feria, come a diario en Vallina. «El chorizo se sienta genial. Voy a cumplir 89», destaca para satisfacción de su fiel anfitrión.

«Siempre me alegra mucho pensar que esto es como un local de hostelería al uso», explica, alzando la vista hacia los negocios de alimentación que rodean el puesto. González, pese a los años, no se ha quedado atrás. «Nos han obligado a renovarnos. Criollo, chorizo y longaniza sabemos que siempre tienen éxito, pero el año pasado sacamos el longachip (un combinado de longaniza y patatas) y tuvo mucho tirón también. La cuestión es probar cosas», reconoce.

Colesterol y 'choricín'

Pese a que reconoce que le produce «cierta tristeza» dejar la Feria, no da por segura su marcha definitiva. «Igual la echo mucho de menos. No lo he pensado, la verdad. Tampoco descarto que tenga que venir a ayudar de vez en cuando. Si me piden que lo haga, lo haré», afirma.

Benito es un enamorado del recinto y niega que la Feria sea siempre lo mismo. «Eso no es verdad. Y, además, el que dice eso es el que siempre viene. La Feria es como Covadonga, hay que ir, por lo menos, una vez al año», explica con sorna.

Otra de las habituales batallas de quienes trabajan en el sector de la alimentación, y más concretamente en el de los embutidos, es aquella contra la reticencia de la gente a cuenta del colesterol. De eso González sabe mucho. «Te vienen y te dicen que el chorizo y la longaniza tienen mucho colesterol. Les sacas un bocata y se acaban comiendo tres o cuatro. 'Es que el choricín presta mucho' te dicen de la que se van», cuenta, quien afronta la jubilación «sin pensarlo mucho». La duda está en saber quién se echará más de menos, si la Feria a Benito o Benito a la Feria. Acaso sea un disgusto mutuo.