Fernández enarbola las demandas de Asturias y el Gobierno ofrece diálogo

Carmen Montón y Javier Fernández, en sintonía. A la derecha,Carmen Moriyón. / Daniel Mora

El presidente del Principado enumeró, ante la ministra de Sanidad, las peticiones en materia de industria, financiación autonómica, infraestructuras y área metropolitana

PABLO SUÁREZ

La inauguración ferial más breve de los últimos años estuvo marcada por un seguimiento absoluto del protocolo y un pacto de no agresión entre los diferentes responsables políticos que nadie quiso saltarse. Tanto los protagonistas como sus discursos se ciñeron a la línea institucional prevista en un acto inundado por cierta sensación a despedida. A la retirada de Álvaro Muñiz como director de la Fidma se suma el último año de legislatura de Javier Fernández, quien ya avisaba que para el año próximo «asistiré en la sencilla y honorable condición de paseante».

Cuatro pilares

El presidente de la región construyó su discurso sobre cuatro pilares básicos: la defensa del porvenir industrial, el modelo equitativo de financiación autonómica, la finalización de las infraestructuras pendientes y la necesidad del área metropolitana. Cuatro temas con los que Fernández trató de defender su gestión y reivindicar los logros alzanzados por la administración socialista. «Hemos logrado consensos muy importantes para la región que no deben dilapidarse en los próximos años», expresó.

Respecto al sector industrial, el presidente destacó la forma en la que Asturias se había enganchado a la recuperación económica. «Un crecimiento de en torno al 3,5% nos coloca a la cabeza de España», afirmó previo a adentrarse en la descarbonización de la región, uno de los temas que más preocupan al sector. El mandatario se mostró firme en su rechazo a un proceso 'exprés' y calificó esta propuesta como «un conjunto de medidas a la carrera que comprometen nuestra competitividad industrial». Como alternativa, Fernández incidió en las bondades de una transición energética más lenta, que comparó a la del sector del automóvil respecto a los vehículos eléctricos. «Está bien liderar el proceso de descarbonización, pero sin desdeñar el riesgo de deslocalización», remató.

El segundo tema que Fernández quiso sacar a la palestra fue el referente a un cambio en el modelo de financiación autonómica. El presidente del Principado volvió a destacar el haber generado un gran consenso a nivel regional respecto a este tema. «Todos queremos una reforma que parta de la equidad en la provisión de los servicios públicos. De lo contrario sumaríamos una diferencia más cruda: la que separa a ricos de pobres», defendió. No obstante, en este caso no prometió grandes avances. «No hay modo de garantizar este cambio ni está en nuestras manos lograr el objetivo», aseguró.

Tampoco podía faltar en su discurso, menos si cabe cuando entre los asistentes se encontraba una ministra de España, la problemática que ha encontrado Asturias a la hora de poner en servicio las infraestructuras pendientes, entre las que destaca la prometida alta velocidad. «Cualquier ministro sabe ya cuál es la agenda de Asturias. No estamos dispuestos a conceder excusas para los retrasos», avisó Fernández, quien tampoco quiso perder la ocasión de lanzar un dardo a sus rivales políticos, especialmente los que no secundaron el acuerdo firmado entre el PSOE e IU relativo a una mejora urgente de la red de cercanías. «En la negativa del resto de partidos pesó más la táctica y la escenografía que la hondura de las diferencias», aludió.

El área metropolitana y su importancia para el desarrollo de Asturias también coparon buena parte de la intervención de Fernández. «Muchos dirán que hago trampa incluyendo este tema entre los consensos logrados», asumió, tras lo cual contrapuso el asenso conseguido entre los ámbitos académicos, empresariales, sociales e institucionales. «Intuyo que este convencimiento acabará por derribar la empalizada inconsistente de objeciones mal levantada contra el área metropolitana», expresó antes de soltar una de las frases más comentadas tras el acto de inauguración. «Me gustaría que, en la presente legislatura, este objetivo se convirtiese en una realidad irreversible», avanzó apoyándose en la formación de un consejo metropolitano fechada para otoño. No obstante, también es consciente de que respecto al pacto demográfico no existe tanto acuerdo como en el resto de aspectos que enumeró. «Sabemos que existe división a la hora de decidir cómo afrontarlo, pero no olvidemos que se trata del desafío más acuciante a medio plazo», recordó.

Lazos familiares

La otra gran protagonista del acto de inauguración, la ministra de Sanidad, Carmen Montón, quien antecedió a Fernández y le trasmitió un mensaje claro y de voluntad esperanzadora: «Desde el nuevo Gobierno estamos dispuestos a hablar y debatir todo lo que implique mejorar la vida de las personas y ofrecer soluciones. Es necesario reivindicar el diálogo en tiempos hostiles donde el racismo y la xenofobia han sufrido un crecimiento», apuntó en una clara referencia a la recuperación de una sanidad pública universal por la que apuesta el Gobierno de Pedro Sánchez.

La ministra, que presumió de lazos familiares en Asturias, procuró no salirse de un discurso institucional y que centró en el carácter dialogante del nuevo Ejecutivo, que prometió abordará todas las demandas formuladas durante el acto. «Llevamos dos meses de trabajo para recuperar la credibilidad frente a Europa y el Estado del Bienestar. Ojalá nadie persista en frenar el techo de gasto», declaró, a la vez que incidía en la necesidad de unir fuerzas. «Trabajar juntos es trabajar mejor y la Fidma es un gran reflejo de ello», afirmó.

Una vez terminado el acto y preguntada por un tema concreto como es la puesta en funcionamiento del nuevo centro de enfermedades neurológicas de Langreo, Montón mantuvo la línea mostrada durante la jornada. «Es un centro de referencia que Asturias merece y en septiembre retomaremos el tema. Llevamos dos meses de Gobierno de cambio», aludió.

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