«Soy la reina de la Feria: desde hace 33 años vengo cada día»

«Soy la reina de la Feria: desde hace 33 años vengo cada día»
Predes Junquera, visitante diaria desde hace 33 años, en el estand de EL COMERCIO.:: / JOSÉ RAMÓN NAVARRO

CHELO TUYA

Su marido decía de ella 'mi mujer es única' y Elías García, el añorado Relaciones Institucionales de la Cámara de Comercio de Gijón, fallecido hace un año, coincidió en esa aseveración. Pocas personas hay que se hayan pasado los últimos 33 años visitando la Feria cada día. De la de agosto y de las demás. Hace casi dos décadas, en una de esas visitas, Predestinación Junquera, Predes, (Zamora, 1929), dice que Elías la convirtió en lo que es: la reina de la Feria.

-¿Una zamorana a diario a la Feria?

-Bueno, la vaca no es de donde nace, es de donde pace. Yo nací en Pueblica de Valverde, cerca de Benavente, pero llevo en La Calzada 62 años y soy de las que digo ¡Viva Asturias!

-¿Qué la trajo aquí?

-El autobús.

-A ver... Digo a Gijón, no a la Feria.

-(Risas) ¡Ay! Es que este robot mío (se toca la cabeza) ya no es lo que era. Tiene muchas cosas dentro. Mi abuelo, que era secretario judicial y municipal en Benavente, me preparó para seguir sus pasos, pero no pudo ser.

-¿Por qué?

-La Guerra Civil lo cambió todo. A Gijón vine ya con mi marido, Eduardo Junquera, y con nuestro único hijo, Amancio.

-¿Y con ellos venía a la Feria?

-Claro. Él trabajó en una empresa que venía cada año aquí. Aunque se murió pronto. A los 57 años. Fumaba como un carretero y me dejó viuda a los 56. Llevábamos toda la vida juntos, porque empezamos de novios a los 15.

-Fue usted una viuda joven.

-Sí. ¡Y me salieron una de pretendientes! Pero no quise a nadie más. Estoy feliz viviendo con mi hijo y con mi nuera. Los nietos ya son mayores y tienen su casa. Mi pena es no tener bisnietos.

-¿Se liga en la Feria?

-En la del año pasado me salieron dos pretendientes en media hora.

-¿Dos en media hora? ¿Saben que tiene tierras o qué?

-(Risas) Fue en el autobús. Uno me invitó a entrar y a pulpo... Se le veía viejito y con ganas de compañía.

-¿Le veía usted viejito?

-Sí. Le dije que no necesitaba entrada y que no me gusta el pulpo.

-¿Y el otro?

-Me dijo que me invitaba también a entrar y a comer cordero.

-¿Y tampoco le gusta el cordero?

-(Risas) ¡No me gustaba él! Yo aquí vengo sola, tranquila, a dar mis paseos, a verlo todo.

-¿Y qué compra?

-Nada.

-¿Cómo nada?

-No, yo ya tengo de todo.

-Entonces ¿viene a comer?

-No, me traigo la comida de casa. Que me cuido mucho.

-¿Y no toma ni un café?

-Sí, todos los días, en Toscaf, pero tampoco pago, porque me invitan.

-¿A usted la invitan todos?

-(Risas) Es que soy la reina de la Feria: desde hace 33 años vengo cada día. Lo de la reina de la Feria me lo llamaba Elías.

-¿Elías García?

-Sí, ¡Ay, Elías! (Se emociona)

-Él no querría verla triste.

-(Se repone) No, era todo sonrisa.

-No me contó cómo le conoció.

-Es que estoy tan a gusto hablando. Podemos estar hasta la noche.

-Bueno... Esto cierra a las diez.

-(Risas) Elías se acercó a mí, hace muchos años, y me dijo, tan educado, que si podía preguntarme algo.

-¿El qué?

-Que qué me pasaba en el ojo derecho. Es de nacimiento y me operé, a los 16 años, en un médico muy bueno de Benavente. Desde ese día, Elías no dejó que me faltara nada.

-Entonces, si usted solo viene a pasear, ¿por qué recomendaría visitar la Feria?

-Hombre, la Feria es universal. Aquí viene gente de todo el mundo. Muchos no son españoles, lo que pasa es que no los conocemos.

-Cuando acaba la Feria, ¿qué?

-Pues no paro. Me levanto a las 7 de la mañana.

-A ver, ¿quién corre tras usted?

-Nadie. Es que tengo el cuerpo acostumbrado y me levanto. Estos días de tanto calor, hacía gimnasia en la cama a las cinco de la mañana.

-¿Qué necesidad?

-(Risas) Es que ya digo que no paro. La ropa me la hago yo. Me gusta mucho pasear. Voy a diario al Ateneo de La Calzada, a leer EL COMERCIO y libros de medicina, porque me cuido mucho. Si me canso en el paseo, voy al Carrefour.

-¿Allí compra o hace como aquí?

-Compro si hay ofertas.

-Usted que lo sabe todo,¿vendrá algún día la Reina?

-Todos los días, ¿no le digo que la reina soy yo?

-Sí, mujer, digo la otra, Letizia.

-No lo sé, no ha venido nunca.

-¿Entre reinas no hablan?

-No (risas), pero le diría que tiene que venir, que es asturiana... ¿Y la entrevista? ¿Cuándo me la hace?

-Llevo una hora haciéndola.

-¡Ay!, si yo traía un guion. Que quiero dar las gracias a mucha gente...

-Venga, como en la radio: agradezca usted.

-Pues agradezco a Elías, a Félix, a Álvaro, que no me creo que se jubile, a Vulcanizados Trancho, a todas las empresas, a las azafatas que tanto me cuidan y al que vende sartenes que me hace fixuelos muy ricos cada vez que me ve.

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