«Lo que más nos preguntan es dónde se venden las fregonas»

María Obaya, jefa de azafatas de la Feria, fue captada para la causa por Elías García. :: JOAQUÍN PAÑEDA/
María Obaya, jefa de azafatas de la Feria, fue captada para la causa por Elías García. :: JOAQUÍN PAÑEDA

María Obaya Jefa de azafatas de la Fidma

CHELO TUYA

Desde el inicio de la entrevista, algo familiar y querido se vislumbraba en sus palabras, en sus gestos, en su sonrisa. De repente, se despeja el parecido. Recuerda ella que si está aquí y es la jefa de azafatas se debe a Elías García. El llorado jefe de Coordinación y Relaciones Institucionales de la Fidma, fallecido a los 40 años en 2017, tuvo el ojo clínico de ficharla. Seis años después de aquel primer contrato de verano, María Obaya (Villaviciosa, 1996) repite modos y formas de quien fuera su jefe y le inoculó el virus que te lleva a dejarlo todo por la Feria.

-¿Llegó y quedó?

-(Risas) Llegué como todos, al cumplir 18 años quise trabajar el verano en la Feria. Traje el currículo y me llamaron.

«Elías García sigue siendo recordado en la Fidma. Dejó un hueco que no se puede llenar»

-¿Y ya no marchó más?

-Volví al año siguiente. Si estoy aquí, tengo que decirlo, es gracias a Elías. Fue él quien me llamó, quien me enseñó todo lo que sé. Siempre se lo digo a mis padres, ellos han sido muy importantes, pero después de ellos, Elías (se emociona).

-Hablemos de Elías García, hablemos, no se corte.

-Elías sigue siendo recordado en la Fidma. Dejó un hueco difícil de llenar. Para mí, ya digo, fue mi primer jefe y por el que sigo aquí. Después de aquel primer verano, me llamaba para congresos y actos similares. Luego ya volví al año siguiente y... Esta será mi sexta Feria.

-Toda una jefa de azafatas.

-(Risas) Bueno, yo recibo órdenes. Me encargo del proceso de selección, compaginar los puestos para cada persona y coordinarlas.

-¿Sobre a cuántas manda?

-(Risas) Que no mando. Pero somos más de 60 azafatas a las que se suma personal de refuerzo.

-¿Es difícil ser azafata?

-Hay que ser proactivas y saber tratar al público. Yo soy muy tímida, o lo era, porque tras seis años aquí aprendes a relacionarte. Elías nos lo dijo desde el primer día: hay que estar bien colocados, ser amables, tener una sonrisa. Y ese es el mensaje que yo intento transmitir. Elías no solo te enseñaba a hacer las cosas bien en el trabajo, también te planteaba posiciones vitales importantes.

-¿Es un equipo igualitario? Me explico, ¿hay azafatas y azafatos?

-Sí. Hace años había más chicas, pero ahora hay chicas y chicos. Tenemos puestos mixtos para diferentes funciones dentro de todo lo que conlleva la Feria.

Muchos kilómetros al día

-¿Conlleva una etiqueta especial: tacones, escotes?

-(Risas) Nooo. El uniforme es sencillo y cómodo. Pantalón y chaqueta negra con camiseta roja. El problema con los zapatos es que, por muy cómodos que sean, andando todo el día de las ampollas en los pies no te libras. Hacemos muchos kilómetros cada día.

-¿Ser azafata o azafato en la Feria es como el desfile de Victoria Secret gijonés?

-(Risas) Es un poco así, sí. Estás dieciséis días relacionándote con gente, conoces a muchas personas.

-¿Y todas las personas saben comportarse con una azafata?

-Te encuentras de todo. Por lo general, todas las personas son muy amables. Vienen a pasarlo bien.

-¿La pregunta que más le hacen?

-(Risas) Que dónde están las fregonas, la bayeta o lo que sea el producto estrella de cada año. Eso y las autocaravanas es lo más buscado.

-¿El momento más complicado?

-La visita del presidente del Principado. Es el momento más frenético, donde más detalles de protocolo debes tener controlados. De hecho, en una inauguración vivimos el momento más tenso, con el desmayo de una compañera.

-Ana Pastor ejerció de médica.

-Sí, inauguraba ella. Mi compañera estaba a mi lado y empezó a resbalar hacia el suelo. Pensé que le había caído algo, pero se había desmayado. La herida en el labio no le se curó hasta el final de la Feria.

-¿El mejor momento es el día 18 a las 22 horas?

-(Risas) Pues no, ese es el momento más triste.

-¿Síndrome de Estocolmo ?

-(Risas) Sí, todos lo comentamos. Cuando llega el último día te da pena. '¿Qué vamos a hacer mañana?', nos preguntamos.

-Bueno, despertar tras la fiesta.

-(Risas) Esa noche es para disfrutar.